Polonia ultima los últimos preparativos para la Eurocopa, que arrancará en Varsovia dentro de dos días y supondrá la llegada de cerca de un millón de aficionados de todo el mundo, mientras autoridades y ciudadanos aguardan impacientes el comienzo del primer gran evento deportivo de la historia del país.

Varsovia trabaja sin descanso durante las últimas semanas, y en los alrededores del palacio de la Cultura, uno de los edificios emblemáticos de la ciudad, los operarios ultiman la instalación de seis pantallas gigantes donde se espera que hasta 100.000 hinchas sigan los partidos del campeonato en el que será el espacio para los hinchas más grande de Polonia y Ucrania.

La misma imagen se repite en las otras tres ciudades polacas que serán sedes de la Eurocopa: Gdansk, Poznan y Wroclaw, a las que se suma Cracovia, sede de las selecciones holandesa, inglesa e italiana, donde también se ha preparado una gran zona para que los aficionados presencien los encuentros.

Pero sin duda es en Varsovia donde se vive la actividad más frenética, ya que es aquí donde arrancará un torneo que las autoridades locales quieren aprovechar para que los miles de turistas se enamoren de la normalmente poco vistosa capital polaca.

Banderines, balones gigantes, carteles, flores, banderas y, sobre todo, el imponente estadio Nacional servirán de reclamo para que Varsovia no pase desapercibida durante esta Eurocopa.

Mientras los hoteleros se frotan las manos ante la llegada de cientos de miles de visitantes, después de que en los últimos cuatro años se hayan construido 400 hoteles nuevos en todo el país.

Eso no ha impedido que colegios, institutos e internados se improvisen estas fechas como hostales, y en Gdansk incluso los barcos, como el ferry que une diariamente esta localidad con la capital sueca, se haya convertido en un hotel flotante donde sus cerca de 900 cabinas se ofrecen a 150 euros la noche.

Pero más allá de la imagen turística, el torneo ha servido para modernizar parte de Polonia, con más de 200 proyectos de infraestructuras ejecutados por un valor superior a los 22.000 millones de euros (83 de ellos cofinanciados en un 40 por ciento por la Unión Europea), realizados durante los cinco años de preparativos del campeonato.

Sin embargo no todos son sobresalientes para el país centroeuropeo, que no ha logrado finalizar las dos autopistas más ambiciosas cuya entrega estaba prevista para estos meses y, como ha reconocido el presidente de la UEFA, Michel Platini, "las condiciones no serán las que existieron, por ejemplo, en Alemania o Inglaterra".

La situación de los ferrocarriles es más halagüeña, y la Eurocopa ha permitido modernizar más de treinta estaciones de trenes, entre ellas la estación central de Varsovia, que luce hoy completamente diferente de la imagen obsoleta que arrastraba desde la década de los 70.

Lo que el torneo no ha conseguido es la mejora de la línea ferroviaria que une Gdansk con Varsovia, y que todavía obliga a los viajeros a un trayecto de más de cuatro horas en lugar de las 2,5 horas de viaje que se preveían para este verano.

Por el contrario los aeropuertos están bien preparados después de las obras que han aumentado la capacidad de los más importantes, ya que se espera que más del 60% de los aficionados lleguen a Polonia por avión.

Además, en las cercanías de Varsovia, en la localidad de Modlin, se va a inaugurar un nuevo aeropuerto que acogerá las líneas de bajo coste y ayudará a descongestionar el aeropuerto urbano de Chopin.

Obras, proyectos e infraestructuras que no impiden que los grandes símbolos de la Eurocopa polaca sean los nuevos estadios de Varsovia, Gdansk y Wroclaw, donde Polonia espera que la fiesta del fútbol sirva para consolidarla como un país moderno y preparado para asumir los retos más ambiciosos.