Los productores rurales de Argentina iniciaron hoy una huelga comercial de siete días en protesta contra la políticas del Gobierno de Cristina Fernández hacia el sector agropecuario.

La medida, que se extenderá hasta la medianoche del próximo martes, consiste en la no comercialización de granos, carnes y alimentos no perecederos en todo el país.

La protesta fue lanzada por la denominada "mesa de enlace", que reúne a las cuatro mayores patronales del país y representa a unos 290.000 hombres de campo.

Ésta es la décima huelga comercial que el sector rural realiza desde que en marzo de 2008 estallara un severo conflicto con el Gobierno de Fernández por los derechos a las exportaciones de granos y otros productos agropecuarios, protestas que en ocasiones han incluido bloqueos de rutas y movilizaciones en varios puntos del país.

"Este paro de siete días es un llamado de atención", dijo hoy el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, uno de los dirigentes de la "mesa de enlace".

Los productores rurales resolvieron este martes extender sus protestas a todo el país luego de que el pasado sábado los agricultores de la provincia de Buenos Aires, una de los mayores distritos agrícolas del país, iniciaran una huelga comercial de nueve días en protesta contra un aumento de los tributos en ese territorio.

La medida de fuerza a nivel nacional incluye otros reclamos, como el fin de las intervenciones gubernamentales en los sistemas de comercialización de granos.

Según afirmaron en un comunicado las patronales rurales, esta política "destruyó en los últimos seis años el mercado de trigo, estimando para la presente campaña una disminución en la intención de siembra del 48 por ciento, vislumbrándose el mismo efecto negativo en la comercialización del maíz y otras producciones agropecuarias".

Las entidades rurales también cuestionan los efectos de la política oficial sobre el sector ganadero argentino, que este año, por quinto año consecutivo, no podrá cumplir con sus compromisos de exportación de carnes de alta calidad hacia la Unión Europea.

Los productores aseguran además que la rentabilidad del sector agropecuario "se ha visto disminuida significativamente en los últimos años", producto de "una inflación no reconocida por el Gobierno", que afecta los costes del campo y no se ve reflejada en la venta de su producción.