El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, invitó hoy a Pyongyang a seguir el ejemplo de Birmania y concluir con su aislamiento, durante un discurso pronunciado en el Día Memorial de los mártires en la Guerra de Corea (1950-53), informó la agencia local Yonhap.

"Recientemente un viento de libertad, reforma y apertura se ha extendido por todo el mundo", aseguró Lee en el cementerio nacional surcoreano, al tiempo que invitó a Corea del Norte a seguir la línea de Birmania (Myanmar), que a finales de marzo de 2011 disolvió su último régimen militar tras 50 años de gobierno en el país.

Según el presidente surcoreano, "el viento que sopla ahora hacia Asia a través del norte de África, y tras haberse originado en Europa del Este, constituye una corriente histórica ante la que nadie puede alzarse".

A mediados de mayo, Lee visitó Birmania (Myanmar) para reforzar los lazos bilaterales, en el primer viaje oficial de un jefe de Estado de Corea del Sur a este país desde 1983, cuando agentes norcoreanos intentaron asesinar a su antecesor, Chun Doo-hwan, durante una visita a Rangún, entonces la capital.

Lee instó a Corea del Norte a instaurar reformas democráticas que le permitan salir del aislamiento internacional aunque, al mismo tiempo, le avisó de que su país salvaguardará la paz en la península y llevará a cabo un "estricto castigo" a cualquier provocación por parte del hermético régimen comunista.

El presidente, quiso además recordar en este día festivo en Corea del Sur a los "héroes caídos que entregaron su vida en defensa de la democracia" durante la Guerra de las dos Coreas, que terminó con un armisticio en vez de un tratado de paz, al tiempo que arremetió contra los grupos simpatizantes norcoreanos en el Sur.

Hace apenas dos días, Corea del Norte amenazó con realizar un ataque militar contra las sedes en Seúl de algunos medios de comunicación surcoreanos a los que acusa de haber insultado al máximo líder del régimen comunista, Kim Jong-un, durante la celebración de un festival infantil en el país comunista.

En su habitual retórica bélica, las autoridades militares norcoreanas instaron a Lee, al que acusan de controlar los medios de comunicación surcoreanos, a "pedir disculpas y volver a poner la situación bajo control" para evitar un próximo ataque del Norte.