Naciones Unidas señaló hoy a la guerrilla ugandesa conocida como Ejército de Resistencia del Señor (LRA) como uno de los grupos armados que más sistemáticamente ha violado los derechos de la infancia.

"El LRA proyecta una larga sombra en África Central y causa un enorme sufrimiento a los niños", afirmó la representante especial de la Secretaría General de la ONU para la Infancia y los Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy.

La situación se describe en un informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobre las actividades del LRA entre 2009 y 2012, que se presentó este miércoles en Naciones Unidas.

Según el informe, entre julio de 2009 y febrero de 2012, al menos 591 menores, entre ellos 268 niñas, fueron secuestrados y reclutados por el LRA, principalmente en la República Democrática del Congo, pero también en República Centroafricana y en el sur de Sudán.

En 2010, se apreció un cambio en el modus operandi de este grupo armado de rebeldes ugandeses, que se acentuó durante 2011, y consistente en raptar niños durante cortos periodos de tiempo para labores de saqueo, antes de que éstos lograran escapar o de dejarlos atrás, precisa el documento.

En el caso de las niñas, el informe denuncia que fueron forzadas a casarse con los combatientes, y que las que consiguieron huir, con bebés nacidos de violaciones, fueron estigmatizadas por sus comunidades.

Sin embargo, el número de niños asesinados o mutilados parece haber descendido desde 2008, algo que los expertos que han elaborado el informe atribuyen a los esfuerzos desplegados por la ONU en ese sentido, el desplazamiento masivo de civiles que huyen de la amenaza de la guerrilla y a la presencia de fuerzas de seguridad en su área de operaciones.

"Es alentador ver la renovada atención internacional que se presta a este asunto y las medidas tomadas para detener todas las violaciones perpetradas por el LRA contra la infancia", agregó Coomaraswamy.

Ban apuntó en el informe que las defecciones son una estrategia para debilitar al grupo armado, por lo que indicó que no deben aprobarse amnistías que dejen impunes los crímenes de guerra y contra la humanidad.

Además, incide sobre la escasa presencia del Estado en aquellas zonas en las que el LRA desarrolla sus actividades, por lo que instó a las naciones en las que opera a expandir el Estado de Derecho y a invertir en actividades encaminadas a la pacificación a largo plazo.

El LRA, integrado por 500 combatientes desde 2009 y dirigido por Joseph Kony, nació hace veinte años con el propósito inicial de luchar contra la marginación de la etnia Acholi en el norte de Uganda, según datos de la ONU.