La buena marcha del rescate financiero de Portugal le ayudó a colocar hoy 1.500 millones de euros en deuda a seis y doce meses a intereses más bajos que en los últimos meses, aunque lejos aún de los niveles anteriores a la crisis.

El Tesoro luso completó el montante máximo previsto en la emisión y colocó 1.000 millones de euros en letras a doce meses con un interés del 3,83 por ciento, el más bajo del último año y ligeramente inferior al 3,90 % de la subasta anterior, el 2 de mayo.

Los otros 500 millones de euros de la emisión, en títulos a seis meses, salieron al 2,65 por ciento de interés y confirmaron la tendencia a la baja en la rentabilidad que los inversores exigen para adquirir deuda portuguesa.

En la subasta de mayo, las mismas letras alcanzaron el 2,93 por ciento de interés.

La emisión se realizó 48 horas después del último examen, de resultado positivo, realizado por la troika al cumplimiento de las medidas de saneamiento económico comprometidas en el rescate de Portugal.

Como en las otras tres inspecciones trimestrales ya realizadas por los técnicos de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), el Gobierno portugués obtuvo el aprobado a sus duras medidas de austeridad y reformas económicas y laborales.

Además, los tres organismos expresaron el respaldo que tiene el país para prorrogar la ayuda internacional si por razones externas no consigue la confianza suficiente de los mercados para financiarse solo a finales e 2013.

La subasta de hoy demostró que esa confianza es algo mayor que hace un mes pero todavía insuficiente para que Portugal pueda refinanciar su deuda, que ya sobrepasa el 100 por 100 del PIB sin los fondos europeos.

La ayuda que obtuvo Lisboa hace un año, por un total de 78.000 millones de euros, le permite cumplir sus necesidades financieras a medio y largo plazo a intereses tres veces inferiores a los que le pide ahora el mercado.

El interés del bono luso a diez años, que sirve de referencia, continuó hoy su tendencia descendente y se situó en el 11,73 %, por debajo de la barrera del 12 por ciento que rondó varias semanas y lejos del 17 % que alcanzó a principios de este año.

No obstante el Estado portugués necesita que los intereses registren descensos sustanciales para que la refinanciación de la deuda no se convierta en un círculo vicioso que asfixie cada vez más al país.

Los bonos a dos años, que vencen cuando Portugal ya no estará bajo el paraguas de la ayuda internacional, se cotizaban hoy por encima del 10,3 por ciento, y a cinco años más allá del 13,1 por ciento, y reflejan la desconfianza de los inversores en las perspectivas de la economía lusa.

En ese sentido, el aval de la UE y el FMI a sus reformas ha ayudado, según fuentes del mercado, a que se relaje parte de la presión sobre Portugal, aunque además de sus propios problemas sufre los temores a la evolución de otros países de la zona euro con problemas financieros, como España y Grecia.

En la subasta de hoy, que registró una demanda entre tres y cuatro veces superior a la oferta, el Tesoro luso retrocedió casi a los tiempos anteriores al rescate.

Un interés inferior al 2,65 por ciento logrado hoy por las letras a seis meses no se había visto en Portugal desde septiembre de 2010, cuando una colocación a ese plazo se situó en el 2 por ciento.

Desde que en mayo de 2011 obtuvo el rescate Portugal solo acude al mercado para emitir títulos a corto plazo.

El año pasado hizo emisiones entre tres y nueve meses y ahora se arriesgó con plazos más largos, hasta junio de 2013, cuando acaba la ayuda internacional y se abre la incógnita de la vuelta del país al mercado o la ampliación de la ayuda internacional.