Una escuela secundaria del suburbio de Cincinnati retuvo los diplomas de cuatro graduados y exigió que cumplieran servicio comunitario como castigo por lo que describió como alboroto excesivo de sus familiares durante la ceremonia de graduación.

La madre de uno de los graduados, quien fue uno de los principales tacles del equipo de fútbol estadounidense de la escuela Mount Healthy, no cree que él deba ser castigado por celebración excesiva.

"¿Qué tiene eso que ver con él?", dijo Traci Cornist a la estación de radio de Cincinnati WDBZ.

Ella no rebate que hubo mucho alborozo estridente por Anthony Cornist y señaló que enseña a sus hijos a responsabilizarse de sus actos, pero ella no cree que él deba ser castigado por lo que hace otra gente.

"Le quitó mucha de la felicidad que sentía", comentó. "No tiene sentido en absoluto", agregó.

La superintendente escolar Lori Handler dijo el miércoles que el problema no fue el volumen de los gritos, sino su larga duración, lo cual, señaló, detuvo la ceremonia.

Después de perturbaciones pasadas, se implementó este año una política nueva dirigida a asegurar que todos los padres de familia puedan escuchar los nombres de sus hijos y celebrar. Cuando solicitan boletos para la graduación, los padres aceptan que "cualquier comportamiento molesto" daría como resultado que se retenga el diploma de sus hijos hasta que se cumplan 20 horas de servicio comunitario, indicó.

"Toda nuestra intención para esto era asegurar que se escuche el nombre de cada estudiante y se le reconozca", dijo Handler, agregando que la mayoría de los padres están contentos con los nuevos lineamientos.