Con muestras de moda, ciclos de cine y exposiciones documentales República Dominicana conmemora a partir del miércoles el centenario del natalicio de su máxima estrella en Hollywood: la finada actriz María Montez, también conocida como "la reina de tecnicolor".

Las autoridades culturales crearon una comisión especial para celebrar el centenario de la actriz y el miércoles inauguraban en el Palacio de Bellas Artes una exposición de documentos históricos, inéditos en República Dominicana, así como fotografías y videos, detalló la organizadora, Tita Hasbún.

La exhibición incluirá vestidos y accesorios realizados por varios diseñadores dominicanos inspirados en el estilo que caracterizó a Montez en la década de 1940, cuando participó en 22 películas en Estados Unidos y cinco en Europa.

Montez murió de un infarto fulminante a los 39 años, el 7 de septiembre de 1951, mientras se bañaba en su casa de París, según las biografías de Pablo Clase y Margarita Vicens. Apenas cinco meses antes había dado a luz a su única hija, María Cristina, a quien procreó con el amor de su vida, el actor Jean-Pierre Aumont.

"Estudiando su historia, nos dimos cuenta que era una mujer espectacular, muy avanzada a su época y definitivamente que sobresalió por su personalidad y su forma de vestir", consideró Hasbún.

María Montez, cuyo verdadero nombre era María Africa Gracia Vidal, nació el 6 de junio de 1912 en Barahona, 200 kilómetros al oeste de Santo Domingo, como la segunda de 10 hijos del diplomático y comerciante canario Isidoro Gracia y la dominicana Teresa Vidal.

Además de sus atributos físicos, que la colocaron como una belleza exótica de la pantalla grande estadounidense, el gran mérito de Montez fue su perseverancia para llegar a la Meca del cine, coinciden el periodista Clase y la escritora Vicens en sus biografías sobre la actriz.

Con motivo del centenario, Clase reeditó el libro "María Montez, mujer y estrella", de 1985, que dice incluye nuevas revelaciones de la vida de la actriz.

Pese a que nunca fue a una escuela de inglés ni recibió capacitación histriónica, Montez "no dudó nunca que iba a conquistar Hollywood; era una mujer que sabía a donde iba, fijó su meta y la alcanzó", dijo Clase a la AP.

Montez aprendió inglés de niña mientras convivía con los hijos de los ejecutivos extranjeros de un ingenio cañero en Barahona, quienes le prestaban revistas de cine, recuerda Clase.

Por ello la actriz es un ejemplo de que la vida "es un asunto de planificarse, perseguir un sueño", insiste a su vez Hasbún.

A los 20 años, Montez se casó con el irlandés William McFeeters, quien fue enviado a Barahona en representación del First National City Bank of New York.

"Esta mujer hermosa, encantadora, seductora que quiere ir a Hollywood y conoce de pronto a un banquero irlandés ¡imagínate!", comenta Clase.

De acuerdo con las investigaciones del periodista, Montez "fue bien clara con el banquero" y le dijo que aún casada mantendría su aspiración de convertirse en estrella de Hollywood.

Y así lo hizo. En 1939 se divorció de McFeeters para mudarse a Nueva York, donde frecuentaría los centros nocturnos y clubes de moda para relacionarse con productores y actores de cine.

Luego de varias apariciones en películas de poca trascendencia, su actuación como la atractiva Melahi en "La reina de la selva" ("South of Tahiti") de George Wagner la colocó como una de las bellezas de moda en cintas de aventura.

Entre sus películas más conocidas se encuentra "Alí Babá y los 40 ladrones", "La mujer cobra" y "Las mil y una noches", así como "El ladrón de Venecia" y "La venganza del pirata", que rodó en 1950 con Jean-Pierre Aumont y fue exhibida por primera vez luego de su muerte.

Montez "fue encasillada como belleza exótica en películas evasivas, escapistas, de aventura, porque las productoras aprovechaban sus dotes físicos, pero ella también supo venderse", detalla Clase.

"Era una mujer que se caracterizó por su buen gusto desde muy joven y fue una parte muy esencial de su estrategia" para triunfar en Hollywood, considera Vicens, autora del libro "María Montez, su vida".

El instituto postal dominicano también puso a circular el martes en Barahona un sello postal conmemorativo del centenario, mientras esta semana fue inaugurada una plaza en esa ciudad para rendir tributo la actriz.