El Gobierno de Argentina se declaró hoy víctima de "una campaña de corporaciones internacionales" y aseguró que se ubica "entre las once economías más abiertas del mundo", en medio de las acusaciones de proteccionismo de otros países.

"Hay una campaña en los últimos meses de corporaciones internacionales que quieren aumentar la rentabilidad en Argentina porque, de esta manera, van a obtener beneficios que van a girar a sus países, que están en crisis", indicó el canciller argentino, Héctor Timerman, durante una rueda de prensa.

Según el canciller, se trata de "una campaña para que se sigan entregando dividendos (por parte de multinacionales), más de los que se hace, debilitando sus empresas acá, pero salvando sus casas matrices".

Timerman negó además que las quejas de la Unión Europea (UE) ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las trabas argentinas a las importaciones desalienten las inversiones en el país.

"Si así fuera, la Unión Europea no tendría ninguna inversión", dijo el canciller de Argentina, que este martes aceptó el pedido de consultas que la UE presentó ante la OMC el pasado 25 de mayo por las restricciones a las importaciones, aunque rechazó "todos los puntos cuestionados".

El bloque europeo considera incompatibles con las normas de la OMC el régimen argentino de autorización previa y preinscripción para la importación de todas las mercancías, lo que afecta a centenares de tipos de productos.

Las trabas que Argentina impone a la importación de productos para promover la industria local también han despertado quejas de sus vecinos, como Chile, e incluso de sus socios del Mercosur (Brasil, Uruguay y Paraguay).

Al presentar un informe sobre inversión extranjera directa (IED) en el país, Timerman aseguró además que Argentina "se sitúa entre las once economías más abiertas del mundo, de 55 países analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)".

Afirmó además que Argentina es la segunda economía más abierta del G20, detrás de Alemania, según el índice de restricciones de IED de la OCDE.

"En América Latina, el país también es la segunda economía más abierta, detrás de Colombia", enfatizó el funcionario, quien aseguró que Argentina está entre las "principales" naciones que "defienden la inversión extranjera".

Según el informe presentado, el monto promedio de IED que recibió Argentina entre 2003 y 2011 fue de 5.480 millones de dólares anuales, sin considerar las operaciones de fusiones y adquisiciones de empresas.

"Para Argentina no hay diferencias entre inversores extranjeros y locales. Los extranjeros acceden aquí a créditos e incluso a créditos otorgados por el Estado", sostuvo el canciller al presentar el informe sobre los "mitos" sobre la inversión en el país.

Añadió que el promedio de inversiones ha crecido año a año en las últimas décadas y que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la nación recibe la mayor proporción de proyectos de alta intensidad tecnológica de América del Sur.

"En los últimos años, las 2.000 empresas instaladas en el país alcanzaron una rentabilidad promedio que no bajó del nueve por ciento anual", señaló Timerman.

Cuestionó también los 55 tratados bilaterales de inversión que mantiene el país desde los gobiernos de Carlos Menem (1989-1999) y Fernando de la Rúa (1999-2001) porque, consideró, "atan la soberanía a las legislaciones de otros países".

La semana pasada la presidencia danesa de la Unión Europea informó de un acuerdo con el Parlamento Europeo para remodelar el sistema de preferencias arancelarias (SGP, por su sigla en inglés), que implica excluir a Argentina y a otros países de renta media-alta de ventajas aduaneras desde 2014.

Las críticas de la UE a las políticas de comercio de Argentina ocurrieron luego de la reciente decisión del país suramericano de expropiar el 51 por ciento de las acciones de la petrolera YPF al grupo español Repsol.