Venus está considerado el planeta gemelo de la Tierra, parecido en tamaño y origen, aunque se desconoce cómo evolucionaron de formas tan diferentes, y su tránsito hoy frente al Sol ayudará a los científicos a desvelar algunos de sus misterios.

Los tránsitos de Venus, considerados como una "rareza astronómica", han ayudado a los científicos en los últimos siglos a despejar algunas incógnitas como el tamaño del sistema solar.

Su nombre se debe a la diosa romana del amor y la belleza y muchos científicos han sucumbido a sus encantos a lo largo de la historia para conocer más sobre el planeta más cercano a la Tierra.

Según la NASA, hay alguna evidencia de que los antiguos babilonios vieron y registraron datos sobre la relación entre Venus y el Sol, pero el registro de este fenómeno no está claro hasta el siglo XVI.

Las transiciones se producen por pares con una diferencia de 105 años, debido a que debe darse la posición perfecta de las órbitas de ambos planetas y Sol en un plano que permita que se vea en la Tierra. Desde que se inventó el telescopio se han registrado tránsitos en 1631, 1639; 1761, 1769; 1874, 1882, y en junio de 2004.

En un recorrido histórico por este fenómeno, la NASA recuerda que el primer avistamiento registrado de este tránsito fue hecho por el clérigo británico Jeremías Horrocks y su amigo William Crabtree, el 4 de diciembre de 1639.

Anteriormente el matemático alemán Johannes Kepler (1571-1630), autor de las leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol, predijo que Venus pasaría delante del Sol el 6 de diciembre de 1631 pero el tránsito no se vio en Europa.

En 1663, el matemático James Gregory sugirió se podría hacer un cálculo más preciso de la distancia Tierra-Sol durante el tránsito de Venus si se hacían mediciones desde varios puntos de la Tierra.

La clave la dio Edmund Halley en 1678 con su método de paralaje para medir el momento preciso de comienzo y final del tránsito desde lugares distintos del mundo y en 1769 se convocaron expediciones internacionales en todo el planeta para realizar observaciones.

La más famosa fue dirigida por el capitán James Cook, quien estableció un puesto de observación en Tahití con su barco Endeavour (nombre que llevó uno de los cinco transbordadores de la NASA).

Los astrónomos de esta expedición crearon un observatorio en un punto alto sobre la tierra por encima de la bahía (aún conocido como "Punto de Venus") desde el que realizaron numerosas mediciones.

El siguiente tránsito fue el 6 de diciembre de 1882 y por fin, gracias a los avances tecnológicos, pudieron tomarse fotografías que fueron portada de la prensa de todo el mundo.

Un grupo selecto de astrónomos recibió la misión de analizar los datos recopilados en esta ocasión y en 1896, el matemático canadiense-estadounidense Simon Newcomb (1835-1909) presentó el cálculo de que la Tierra está a una distancia del Sol de 149.189.036 kilómetros, con un margen de error de 86.421, una medida que no dista mucho de la que se maneja actualmente.

El tránsito de Venus ha seguido dando la información nueva y fascinante para los científicos, según indicó a Efe Adriana Ocampo, de la división de Ciencias Planetarias de la NASA.

"El tránsito de Venus no sólo se ha usado como concepto científico sino que revolucionó la ciencia moderna" dijo Ocampo, que señaló que esperan que esta vez les ayude a "refinar la búsqueda de los exoplanetas", que también localizan con la técnica de tránsito.

Ocampo recordó que en los últimos años se han detectado unos 2.400 candidatos a planetas dentro de la Vía Láctea, de los que 91 aproximadamente están en la zona potencialmente habitable.

Los telescopios de la NASA estarán apuntando a Venus, incluido el telescopio espacial Hubble, que "usará la Luna como un espejo porque si no su electrónica se quemaría, así que va a ver la sombra de Venus reflejada en la Luna", como las antiguas cámaras oscuras.

El Museo Nacional del Aire y el Espacio colocará cinco telescopios para que el público pueda participar en este evento y verlo de manera segura.