García Lorca hubiera cumplido hoy 114 años, pero es difícil imaginarle tan anciano -eso si la naturaleza hubiera sido generosa con él-, porque el reloj que congeló su rostro el 19 de junio del 36 dejó una de las imágenes más icónicas del siglo XX. Ahora reediciones y un gran homenaje en Nueva York le recuerdan.

El Instituto Cervantes en Nueva York ha organizado una ruta y una exposición sobre la estancia del poeta granadino en la ciudad de los rascacielos, a la que llegó en 1929 y de la que se llevó el germen y alimento para el que sería uno de sus libros más importantes por el aspecto experimental, visual y simbólico, "Poeta en Nueva YorK".

Una ruta que sigue los pasos del poeta en la gran manaza de la mano de uno de los mayores expertos en su vida y obra, el periodista y poeta Norberto Bogard, y que se completa con la exposición "Geografía postal", que recoge la correspondencia entre 1910 y 1960 de la familia de Lorca y el político Giner de los Ríos, que supone una radiografía del exilio.

Además Austral también le rinde homenaje por su aniversario con la publicación de la reedición de "Lorca, poeta maldito", la biografía escrita por Francisco Umbral, con un prólogo inédito del hispanista experto en el poeta, Ian Gibson.

El libro da una visión bastante diferente a las biografías más ortodoxas, y en él Umbral, el poeta de la prosa, relaciona al autor de "Bodas de sangre" con otros malditos de la literatura europea.

Y es que el columnista y narrador asocia a Lorca a las "rarezas malditas de Occidente" y su desdoblamiento psicológico, su radical "tragicismo" y finalmente su muerte prematura y brutal dibujan al poeta como un gran y nuevo maldito.

La editorial Austral también recupera los títulos publicados por este sello como "Yerma", "Mariana Pineda", "Poeta en Nueva York", "La casa de Bernarda Alba", "La zapatera prodigiosa", "Romancero gitano", "Bodas de sangre", o "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores".

Pero también a García Lorca le están saliendo novios a la vejez, y tras llevar y guardar silencio años sobre las posibles relaciones de este poeta de ojos negros, como su pelo, vital y alegre, muy querido y que levantó pasiones por donde iba, pero de gran secretismo con su vida privada, seguramente por ser homosexual, ahora se empiezan a conocer nombres.

Primero fue el escritor peruano Santiago Roncangliolo con el libro sobre el amante uruguayo de Lorca, Enrique Amorín, un fotógrafo y millonario con el que vivió, al parecer, una historia de amor.

Y también ha sido revelada recientemente la identidad del último amante de Lorca, durante los últimos meses de su vida antes de que fuera asesinado. Se trata del periodista español y crítico de arte Juan Ramírez de Luca, fallecido hace un par de años. Estos datos también los ha recogido el poeta y narrador Manuel Francisco Reina.

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Por Carmen Sigüenza

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