CIUDAD JUÁREZ, MÉXICO –  Todas las mañanas durante seis meses, los 87 cadetes del Departamento de Policía Municipal de Ciudad Juárez se paran orgullosos en posición de firmes sabiendo que cuando se gradúen y comiencen a patrullar las calles de su violenta ciudad es probable que los balee un viejo enemigo con una nueva identidad.

Desde que Julián Leyzaola asumió como jefe de policía en marzo de 2011, la tasa de asesinatos ha disminuido abruptamente, lo que anuncia una nueva era en la que ha sido llamada "la capital mundial del asesinato". Pero como resultado de muchas enérgicas estrategias nuevas, su departamento ha estado bajo ataque. Veinte agentes han muerto en lo que va del año y 63 desde que el alcalde de Juárez, Héctor Murguía, asumió en octubre de 2010.

En enero comenzaron a aparecer mantas por toda la ciudad exigiendo la renuncia de Leyzaola y amenazando con que, de lo contrario, todos los días matarían a uno de sus agentes. Dichas amenazas se atribuyeron al Nuevo Cartel de Juárez.

Tras una serie de emboscadas mortales poco después de que comenzaron a aparecer las mantas, a los policías se les ofreció alojarse en moteles protegidos y portar sus armas reglamentarias cuando estuvieran fuera de servicio, una política que se implementó en respuesta a la ola de asesinatos de miembros de la fuerza.

Leyzaola se ha plantado en desafío contra los asesinatos de policías, a diferencia de su antecesor que renunció en 2009 después de que una ola de asesinatos similar se expandiera por toda la ciudad. Roberto Orduña Cruz, el jefe anterior, dijo en ese momento que renunciaba porque no quería poner en riesgo la vida de ningún agente más.

El gobierno actual ve la renuncia como una admisión de derrota. Los asesinatos de policías han disminuido desde 2009 pero la amenaza continúa siendo alta.

"Estos delincuentes son unas bestias y los atraparemos", dijo el alcalde de Juárez. "El jefe Leyzaola dijo que no renunciará y no prevemos que lo haga".

Murguía dijo que las nuevas políticas, como establecer distritos de patrullaje y más vigilancia de tipo comunitario, ha contribuido a reducir drásticamente los asesinatos. Estos alcanzaron el punto máximo de 3,075 en el año 2010, seguido de un descenso a 2,015 en 2011. En el primer trimestre de 2012 hubo 270 asesinatos, en comparación con 710 durante el mismo período en 2011.

"El espíritu de cooperación está más alto de lo que ha estado en años porque Leyzaola toma medidas concretas", dijo un veterano con ocho años de experiencia que solo quiso ser identificado como el agente Francisco. "Ahora somos mucho más profesionales y estamos obteniendo resultados".

Los funcionarios creen que este esfuerzo policial renovado ha sido una fuente de antagonismo entre muchas de las pandillas callejeras de nivel medio y bajo, una de las cuales es La Línea, identificada por las fuerzas del orden como el conocido brazo armado del cartel de Juárez encabezado por Vicente Carillo Fuentes.

El grupo ha contribuido a perpetrar los más de 12,000 asesinatos ocurridos en la ciudad en su lucha contra elementos del cartel de Sinaloa liderado por “El Chapo” Guzmán, que ha ganado terreno en Juárez, así como contra traficantes callejeros que venden sus productos sin pagar la cuota correspondiente al cartel. También han estado involucrados en extorsiones y secuestros a gran escala.

Las autoridades judiciales y policiales federales de los EE. UU. dijeron que el nuevo cartel de Juárez no es un grupo nuevo sino un cambio de imagen de La Línea. Su presencia se hizo pública por primera vez el 26 de septiembre de 2011 en un video subido a YouTube por NCJ (su sigla en español) en que se ve a hombres —con las tres iniciales del grupo inscritas en blanco en sus uniformes paramilitares negros— interrogando a un guardia de prisión capturado que, alegaban, junto con otros guardias de la prisión Cereso de Juárez trabajaba para el cartel de Sinaloa.

"Se especula que sintieron que su nombre estaba ‘manchado’, por así decirlo, debido a que habían atraído mucha atención hacia sí mismos a causa de sus actos de violencia, y desde entonces las fuerzas del orden los tienen en la mira", dijo un agente federal que pidió que no se lo identificara. "No creemos que su rol haya cambiado y se especula que son los responsables de los asesinatos de policías".

En enero, al llegar estos asesinatos a su punto máximo, Leyzaola anunció que Johnny “El Tin Tan” Morales González, un miembro del Nuevo Cartel de Juárez, fue el responsable de ataques recientes a las fuerzas policiales de la ciudad.

En lo que respecta a las autoridades del orden estadounidenses, la inteligencia sobre el Nuevo Cartel de Juárez se está ampliando.

"No tenemos ninguna información de que Johnny Morales sea Tin Tan", dijo el agente de inteligencia. "Con respecto a quién es el jefe, no estamos seguros de cuál es la estructura del NCJ ya que se han efectuado varios arrestos de alto perfil en México en los últimos meses".

En yuxtaposición a estos indicios crecientes, Murguía se retractó en cuanto a su postura sobre la existencia del Nuevo Cartel de Juárez y dijo que Leyzoala declaró equivocadamente que estas existían.

"Fue un malentendido. Fue un error", expresó Murguía.

El agente federal de EE. UU. dijo que el grueso de la información con que cuentan dice que si bien el nombre es nuevo, La Línea sigue siendo esencialmente la misma.  

"Por lo que sabemos, la relación es la misma: son el brazo armado del cartel de Vicente Carillo Fuentes", dijo el agente federal.

Joseph J. Kolb es un periodista autónomo de Gallup, Nuevo México.

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