El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), el argentino Luis Moreno Ocampo, aseguró hoy que, una vez culmine su mandato, le gustaría ofrecer su experiencia para ayudar a resolver el conflicto del narcotráfico en Latinoamérica, que afecta principalmente a México y Colombia.

"Me gustaría contribuir con mi experiencia a reconducir el conflicto del narcotráfico en México y Colombia", aseguró ante la prensa en la sede central de Naciones Unidas en Nueva York el fiscal argentino, quien este mes cederá su puesto a la gambiana Fatu Bensuda.

Ocampo, fiscal jefe de la CPI desde 2003, aseguró que entre sus planes figura seguir trabajando en asuntos como el freno a la piratería en Somalia, pero sobre todo mostró su interés por mejorar la situación que atraviesan México, azotado por la violencia del narcotráfico en los últimos años, y Colombia.

Aseguró que el problema de los narcotraficantes en Latinoamérica no es "solo de un país, sino que es regional", por lo que abogó por encontrar "una solución regional" al mismo, un proyecto en el que le gustaría participar.

"He estado debatiendo cómo encontrar nuevas soluciones al problema, porque necesitamos una solución regional", explicó el fiscal, quien dijo que se necesita entender "cómo integrar mejor" la lucha contra el narcotráfico a través de "una visión más global de cómo funciona el crimen y cómo detenerlo".

Defendió que, a través de los organismos y organizaciones ya existentes, la región alcance acuerdos para actuar al unísono en la lucha contra los narcotraficantes, y puso el ejemplo de Europa, en donde dijo que se llevan a cabo investigaciones a nivel regional que después acaban en manos de un juez nacional.

"En Europa, una investigación regional se presenta ante un juez nacional, y eso puede funcionar en Latinoamérica. Me parece posible, y me gustaría ayudar. Creo que mi experiencia puede ser buena", subrayó Ocampo, que defendió una "mayor integración" de investigaciones a nivel de toda la región.

Ocampo compareció hoy ante el Consejo de Seguridad de la ONU para analizar su labor al frente de la fiscalía de la CPI y para informar de las últimas pesquisas sobre el conflicto en la región sudanesa de Darfur, en una reunión en la que apremió al órgano a lograr la detención del presidente sudanés, Omar Hasan al Bachir.

Se trató de su última comparecencia como fiscal jefe de la corte internacional, por lo que recibió el aplauso de la mayoría de los miembros del Consejo, como la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, quien destacó "todo lo que ha hecho por avanzar en la causa de la justicia en Darfur".

Ocampo pasará este mes la batuta de la fiscalía de la CPI a Fatu Bensuda, exministra de Justicia de Gambia y quien el pasado diciembre fue nombrada por aclamación de los 120 Estados parte del Estatuto de Roma.

Creada en 2002, la CPI investiga en estos momentos presuntos crímenes en Uganda, Sudán, República Democrática del Congo, Libia, Costa de Marfil y Kenia.

También ha abierto investigaciones preliminares en Afganistán, Georgia, Colombia, Guinea, Palestina, Honduras, Corea del Norte y Nigeria.