Desde los últimos pisos del Empire State, Mario Gutiérrez podía ver Manhattan, el horizonte y más allá. Pero la vista no le alcanzaba hasta su pequeño poblado natal, cerca de Veracruz, México.

Ahora está muy lejos de esa pequeña localidad del oriente de su país, en más de un sentido.

El jockey de 25 años miró el panorama bajo el sol matutino del martes, en su primer viaje a Nueva York. Más temprano, se había detenido en el Belmont Park, para revisar a I'll Have Another.

Gutiérrez y el potro tratarán de ganar la Triple Corona por primera vez en 34 años, el sábado, en la carera Belmont Stakes.

En las alturas, Gutiérrez sonrió, mientras un grupo de fotógrafos se arremolinaba en torno suyo.

"¡Mario, por acá!", gritó uno. "Voltea para acá", pidió otro.

El jockey accedió contento a las peticiones y se percató de que muchos turistas estiraban el cuello para ver al hombre bajito que es el centro de atención del mundo del hipismo.

Más tarde, Gutiérrez habló sobre su aventura al entrenador Doug O'Neill. Le dijo que se sintió mareado en el rascacielos, y señaló en broma que el edificio era apenas "dos o tres pulgadas más alto" que el tejado en Pimlico, donde ganó la Preakness el 19 de mayo.

"No estoy acostumbrado a las alturas", dijo O'Neill, quien no asistió a la sesión de fotos y se reunió con su jockey en un piso alto desde el que se aprecia el Rockefeller Center. "Uno se pone algo nervioso cuando los demás hablan de las alturas".

Gutiérrez se ha mostrado sereno pese a encontrarse bajo los reflectores desde que I'll Have Another remontó posiciones para ganar el Derby de Kentucky el 5 de mayo.

"Ha manejado muy bien la presión y conoce bien a su caballo", dijo el ex jockey Richard Migliore. "El y el caballo tienen mucha confianza mutua y eso es algo crucial para su éxito".

Migliore planea recorrer el jueves, caminando con Gutiérrez, la pista de milla y media (2,4 kilómetros) de Belmont. Le hará notar los posibles problemas con las curvas y la larga recta, que hacen a esta pista distinta a muchas otras.

Gutiérrez tiene previsto correr algunas carreras el viernes, para acostumbrarse a las condiciones del hipódromo, antes del momento estelar del sábado.

"Hay que aprenderse los postes, son muy importantes", dijo el jockey boricua John Velázquez, quien montará a Union Rags en Belmont. "Cuando corres en Belmont, tienes que saber dónde estás".

Migliore dijo que advertiría a Gutiérrez no confundirse y acelerar demasiado pronto. De lo contrario, I'll Have Another se quedará sin fuerza para recorrer el último tramo de unas 1.097 yardas (metros).

"Si tienes una confusión momentánea y comienzas a acelerar a tu caballo, será difícil refrenarlo", dijo Migliore, quien montó con éxito en Belmont durante años. "Luego, miras arriba y dices, ¡Dios, me faltan cuatro furlongs y medio! Es lo único de lo que tiene que estar consciente Mario".

O'Neill dijo que caballo y jinete están conectados de un modo especial.

"Ambos parecen agradecer toda la atención", dijo. "En vez de ponerse nerviosos, se emocionan".

"Los padres de Mario merecen la mejor calificación por la forma en que lo educaron. No sé qué modelo de conducta le dieron, pero él tiene mucha clase y confianza".

Aunque más de 100.000 personas asistirán al graderío de Belmont para ver si se hace historia, el padre, la madre, las dos hermanas mayores y el hermano menor de Gutiérrez verán la carrera desde México.

"Nunca olvidaré a mi familia. La cuido desde que comencé en Columbia Británica", dijo. "Pude dar a mi familia una vida mejor. Le construí a mi mamá una casa hace cinco años".