El presidente español Mariano Rajoy reclamó el martes a Bruselas que impulse la unidad fiscal y bancaria de la Unión Europea y pidió abiertamente la creación de los eurobonos, un instrumento al que se opone Alemania y que permitiría subastas conjuntas de deuda soberana de los países del euro a precios teóricamente más baratos.

"Europa necesita decir a donde va para dar seguridad. Necesita decir que el euro es un proyecto irreversible", dijo Rajoy en el Senado a preguntas de la oposición. "En mi opinión, (Europa) necesita integración fiscal, con una autoridad fiscal, y una integración bancaria, una unión bancaria con eurobonos, con un supervisor bancario y con un fondo de garantía de depósitos europeo".

El mandatario defendió su programa de ajustes, pero pidió a Bruselas la búsqueda de soluciones que eviten el colapso del sector financiero en España, cuya credibilidad económica y solvencia están más que nunca en entredicho.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, admitió que el sobrecoste que está pagando España por su deuda le está cerrando la puerta a los mercados de financiación.

El sobrecoste de la deuda española cayó por segundo día consecutivo y cerró en el 6,31%, 16 puntos básicos menos con respecto al viernes, pero todavía en límites cercanos a la suspensión de pagos, que los expertos sitúan en un rendimiento de entre 7 y 8% por el pago de bonos a 10 años.

España se encuentra en recesión y soporta un desempleo del 24,4%, pero la tormenta financiera que azota España desde hace días tiene al sector bancario en el ojo del huracán.

La caída de Bankia, que solicitó 23.900 millones de euros para sanear su balance, ha generado dudas sobre la capacidad de España para rescatar a sus bancos, que deben cubrir 180.000 millones de euros (223.950 millones de dólares) en activos tóxicos, créditos e hipotecas en riesgo de impago vinculados al colapso de la construcción.

Los mercados entienden que Bankia es sólo la punta del iceberg y que la cartera tóxica de la banca española es mayor de lo que se estima.

Bankia, cuarto banco del país con 10 millones de clientes, fue el octavo banco nacionalizado desde el estallido de la crisis en 2008 y sin duda el más importante, pero algunos expertos estiman que el sistema financiero español requiere una ayuda adicional que podría oscilar entre 60.000 y 160.000 millones de dólares que el Estado no podría recaudar con los actuales costos de financiación.

El propio presidente del Banco Santander, Emilio Botín, cifró el lunes en 40.000 millones de euros (49.700 millones de dólares) las necesidades de recapitalización de la banca española.

Los líderes europeos tienen previsto reunirse el 28 junio en una nueva cumbre para salvar el euro, en la que se esperan medidas para el sector bancario como las que reclamó Rajoy.

Aunque países como Alemania, por ejemplo, siempre se han mostrado inflexibles en su rechazo a los eurobonos, al considerar que no son la solución a los problemas de la eurozona.

No obstante, Rajoy insistió en que España está haciendo los deberes en casa, cumpliendo con los objetivos de reducción de déficit marcados, y que dará la batalla en Europa para que respalde al país con la ayuda necesaria.

El jefe de gobierno reconoció que la situación de la economía española es mala, pero que las reformas adoptadas darán resultado a medio plazo.

Montoro también reclamó la posibilidad de que los bancos acudan al fondo de rescate directamente, sin necesidad de que los gobiernos pidan un rescate.

El titular de Hacienda reconoció que los bancos españoles van a necesitar ayuda, pero declinó dar una cifra concreta. Además, volvió a reiterar que España no seguirá a Grecia, Irlanda y Portugal en la lista de países rescatados.

"No será una cifra muy alta, no será excesiva", afirmó Montoro en la emisora Onda Cero sobre la ayuda al sector financiero. "La cuestión no es tanto la cifra, sino el procedimiento, de dónde vendrá".

"Los hombres de negro no van a venir", añadió en referencia a los inspectores internacionales de la Europa o el Fondo Monetario Internacional que revisan regularmente los libros de cuentas de los países que reciben ayuda externa.