La lucha sobre la agenda del gobernador Scott Walker atrajo millones de dólares del exterior del estado, voluntarios que hacían campaña procedentes de todo el país y la atención, durante meses, de los dos principales partidos políticos.

Sin embargo, el martes, las únicas voces cantantes serán las de los electores de Wisconsin, que decidirán si ratifican a Walker como gobernador o si lo destituyen y éste entrega el cargo al alcalde de Milwaukee, Tom Barret.

Tras más de un año en los reflectores de la atención nacional, ambos bandos, los que apoyan o están en contra del gobernador, se preparan para un resultado que se definirá por un margen mínimo en las urnas.

Según las encuestas, el republicano Walker, que ha cumplido apenas 17 meses en el cargo, tiene una pequeña ventaja sobre el demócrata Barret en las preferencias.

"Ha llegado nuestro turno para hablar", señaló el lunes Barret, en tono eufórico, a su colaboradores de campaña en Portage. "Nosotros, el pueblo del estado de Wisconsin, nos disponemos a reclamar nuestro futuro", apuntó.

El lunes, en su primera escala de campaña, Walker también pronosticó una contienda muy cerrada y se enfocó en los votantes que respaldaron sus esfuerzos frente a los sindicatos de empleados públicos.

"Queremos avanzar y avanzar hacia adelante", manifestó Walker en una planta de plásticos cerca de Madison. Lo acompañaba su esposa, Tonette, que llevaba un botón que decía "Amo a mi gobernador".

Walker tenía previsto otras escalas de campaña en una cervecería en Stevens Point y en una destilería en Green Bay antes de cerrar actividades con un discurso ante una multitud en Milwaukee.

Barret pasó la mayor parte del lunes en el oeste y el norte de Wisconsin y concluyó su campaña con un discurso en un salón del sindicato United Auto Workers (Trabajadores Automovilísticos Unidos) en Kenosha.

Walker es apenas el tercer gobernador en la historia de Estados Unidos que afronta comicios de revocación de mandato.

Los otros dos perdieron el cargo en el proceso, el más reciente de ellos el gobernador de California, Gray Davis, en 2003.

Estos comicios son una repetición de la contienda para gobernador en 2010 en la que Walker derrotó a Barret por cinco puntos porcentuales.

Walker y su agenda conservadora desataron la ira apenas había tomado posesión en enero de 2011.

Cuando había transcurrido un mes en el cargo, Walker sorprendió al estado con su propuesta para anular efectivamente los derechos a la contratación colectiva de la mayoría de los empleados del estado, medida que dijo era necesaria para reducir los problemas presupuestarios. Poco después, surgió la propuesta para que Walker enfrentara la revocación de mandato.

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Los periodistas de The Associated Press, Todd Richmond, en Fitchburg; Dinesh Ramde, en Racine, y Brian Bakst, en Jannesville, contribuyeron a este despacho.