La salud de Hosni Mubarak entró el miércoles en un estado "peligroso" y los médicos tuvieron que usar un respirador para ayudar al ex líder egipcio, de acuerdo con funcionarios de seguridad de la prisión.

El deterioro de la salud de Mubarak se produjo unos días después de que fue sentenciado a cadena perpetua por no haber sido capaz de detener la matanza de manifestantes en un levantamiento para deponerlo el año pasado.

Los funcionarios en la prisión de Torá al sur de El Cairo dijeron que Mubarak, de 84 años, padecía un shock y presión alta, además de problemas respiratorios. Se convocó a especialistas para examinarlo y se consideraba un posible traslado a un hospital militar, dijeron los funcionarios, quienes hablaron bajo condición de guardar el anonimato debido a que no estaban autorizados para informar a la prensa.

Mubarak fue sentenciado a cadena perpetua el sábado, pero él y sus dos hijos — el alguna vez heredero Gamal y Alaa, un acaudalado hombre de negocios — fueron absueltos de los cargos de corrupción. Los hijos igualmente están presos en Torá, mientras esperan ser juzgados por tráfico de información privilegiada.

Los funcionarios dijeron que la prisión permitía a Gamal estar junto a su padre. Alaa también pidió permiso, pero no se le ha otorgado aún, dijeron los funcionarios.

Aunque el régimen autoritario de Mubarak era ampliamente repudiado cuando fue depuesto el año pasado, las condiciones en Egipto se han deteriorado desde entonces, con una ola de protestas mortales, una vapuleada economía y huelgas aparentemente interminables.

Una evidencia del descontento por las condiciones se nota en el segundo puesto que logró el último primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafiq, en la primera ronda de las elecciones presidenciales del mes pasado, al frente de varios candidatos liberales.

Shafiq enfrentará al candidato de la Hermandad Musulmana Mohammed Morsi en una segunda vuelta que se realizará el 16 y 17 de junio, aunque aún podría ser suspendida.