Estados Unidos rechazó hoy la acusación del presidente boliviano, Evo Morales, quien aseguró el domingo que la CIDH no vigila los derechos humanos en su país, y se opuso a los llamados para que desaparezca ese organismo autónomo de la OEA.

Un portavoz del Departamento de Estado, William Ostick, indicó a Efe que "no es cierto" que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no supervise la situación en Estados Unidos, como afirmó el mandatario boliviano en su discurso de apertura de la 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Ostick rechazó también que la secretaria de Estado adjunta de EE.UU. para Latinoamérica, Roberta Jacobson, se marchara antes de finalizar la cita regional en Cochabamba (Bolivia) debido a las duras declaraciones contra Washington del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, como han afirmado algunos medios locales.

"No se fue porque se enojara con el discurso de Correa, ya tenía prevista su salida", aseguró el portavoz, quien añadió que Jacobson no pudo pronunciar su discurso final "porque todo el plenario se atrasó".

En cuanto a las acusaciones de Morales, Ostick recordó que el organismo "no vinculante" para Estados Unidos es la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), pero no la CIDH.

"No somos todavía parte de la Convención (Interamericana de Derechos Humanos), pero como miembros de la OEA estamos sujetos a la jurisdicción de la Comisión", aseguró.

El portavoz recordó que la Administración de Barack Obama está "a favor" de ratificar la Convención, que EE.UU. firmó en 1977 pero permanece estancada en el Senado, y que le obligaría a responder también ante la CorteIDH.

En su discurso inaugural, Morales sugirió que sería "mejor que desaparezca" la CIDH si sigue siendo un instrumento "de dominación y sometimiento" y EE.UU., algo que secundó Correa al indicar que esa institución debe "revolucionarse o desaparecer".

El segundo portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, dijo hoy en su rueda de prensa diaria que EE.UU. respalda el proceso de reforma del sistema interamericano de derechos humanos, pero "sólo si esas reformas se logran a través del consenso y contribuyen a fortalecer las instituciones" de la Comisión y la CorteIDH.

Ostick añadió que "lo que deben hacer" los cancilleres de la región es "asegurar la independencia y autonomía" de esas instituciones, y "apoyar sus éxitos".

La propuesta de reformas a la CIDH debe ser aprobada por los cancilleres en la última sesión plenaria de hoy, y se hará basándose en un informe preparado por la Secretaría General de la OEA que tiene muchas vaguedades para satisfacer a ambas partes, según dijeron a Efe diplomáticos asistentes a la reunión en Cochabamba.

Esa votación podría convertir en mandato las recomendaciones que la OEA aprobó para reformar la Comisión, y que algunas organizaciones civiles consideran un intento de limitar la autonomía del organismo por parte de Gobiernos como los de Ecuador o Venezuela, sobre los que la CIDH ha emitido informes polémicos.