Hace cuarenta años, un extraterrestre llamado Ziggy Stardust revolucionó la escena musical con su imagen ambigua, una docena de canciones memorables y un grupo que respondía al nombre de Las Arañas de Marte.

David Bowie creó así uno de los personajes imprescindibles de la cultura musical del siglo XX, un héroe destinado a morir sobre el escenario y que se presentó al mundo el 6 de junio de 1972 con un álbum conceptual de título kilométrico: "The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars".

El disco, que debía ser reproducido "al máximo volumen", permitió a Bowie -que contaba 25 años vividos a gran intensidad- volcar todas las influencias acumuladas hasta entonces, desde el teatro mímico de su maestro Lindsay Kemp, hasta la poesía de Baudelaire.

Pero además el Gran Camaleón del rock dio rienda suelta a sus fantasías futuristas con un personaje al que interpretó sobre el escenario durante una gira inolvidable y cuya modernidad transgresora ejerció un influjo irresistible para millares de jóvenes de todo el mundo.

La época dejó imágenes como aquella en la que Bowie -quien antes se había declarado gay públicamente- fingía practicar sobre el escenario una felación a su guitarrista Mick Ronson.

Ziggy era un extraterrestre convertido en estrella de rock para confortar a la humanidad en fase de extinción con un mensaje de esperanza que Bowie llevó por los escenarios vestido con modelos imposibles y una imagen andrógina. Fue la apoteosis del glam rock.

Es cierto que toda aquella historia futurista que combinaba moda y sonido se asentaba en un repertorio de primera que, según las instrucciones impresas en la cubierta del disco, debía ser escuchado al "máximo volumen".

El álbum comenzaba con el apocalíptico "Five Years" y proponía un viaje a través de once canciones, diez originales y la versión de "It Ain't Easy" de Ron Davies, envueltas en un sonido poderoso, que combinaba las guitarras más feroces con evocadores violines espaciales, al que Bowie dio forma en la producción junto a Ken Scott.

Entre los temas fue incluido "Starman", uno de los singles más celebrados de la carrera de Bowie, que había sido publicado en abril y que por su temática -un mensaje de redención llegado desde las estrellas- encajaba perfectamente en el álbum.

Tras la publicación del disco, Ziggy Stardust y Las Arañas de Marte se embarcaron en una larga gira por el Reino Unido, Estados Unidos y Japón.

El 3 de julio de 1973, Ziggy se despedía de la humanidad en el Hammersmith Odeon de Londres, después de interpretar "Rock n Roll Suicide", cuyos primeros versos recuerdan a los de Manuel Machado -"La vida es un cigarrillo..."-

Ziggy no volvió a aparecer sobre el escenario, pero varias de sus canciones han acompañado a Bowie en sus giras posteriores.

El álbum que ahora cumple cuarenta años se convirtió en un icono de la liberación gay y fue uno de los hitos musicales de la década. Desde entonces su influencia no ha dejado de inspirar a músicos de varias generaciones.

A sus 65 años, David Robert Jones goza de un retiro dorado que no parece que vaya a ser alterado por el aniversario de Ziggy Stardust.

La obstinada inactividad de Bowie -que dura ya seis años- ha dado pie a un sinfín de especulaciones. ¿Y si Bowie fuera en realidad un personaje creado por Ziggy Stardust?

Carlos Gosch

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