La presidenta Dilma Rousseff firmó el martes los decretos de creación de las dos primeras áreas protegidas de su gobierno como parte de un conjunto de acciones ambientales lanzadas a pocas semanas de que delegaciones de casi 200 países se den cita en Brasil para la conferencia de Rio + 20, que discutirá un modelo de desarrollo sustentable.

En una ceremonia con la presencia de miembros de su gabinete, legisladores, jueces, indígenas y ambientalistas, la presidenta decretó la creación de la Reserva Biológica Bom Jesus de 34.179 hectáreas en el estado sureño de Paraná y el Parque Nacional Furna Feia, con 8.500 hectáreas en el estado norteño de Rio Grande do Norte.

Paralelamente, autorizó la ampliación de dos áreas protegidas en el noreste: el Parque Nacional do Descobrimento, en el estado de Bahia, y el Bosque Nacional Araripe-Apodi en el estado de Ceará, así como del Bosque Nacional Goytacazes en el estado litoraleño de Espirito Santo.

Al mismo tiempo, firmó la demarcación de siete territorios indígenas en diferentes estados de la Amazonia.

"Brasil se convirtió a lo largo de la última década en uno de los países que más avanzó en la preservación de su biodiversidad, con una agenda ambiental moderna y un modelo de desarrollo sustentable", dijo Rousseff al lanzar el paquete de medidas ambientales con motivo del Día del Medio Ambiente. "Hoy damos nuevos e importantes pasos en ese sentido", agregó.

La conferencia Rio + 20 congregará a las máximas autoridades o representantes de 193 países del 20 al 22 de junio en Rio de Janeiro.

La mandataria fue criticada recientemente por una alianza de organizaciones ecologistas que consideraron que su gobierno había descuidado el tema ambiental al no crear una sola área de protección ambiental y dar prioridad a proyectos de desarrollo que en criterio de los ecologistas depredan la naturaleza.

Como parte del conjunto de medidas ambientales lanzadas por Rousseff se incluyó un decreto para dar prioridad a criterios sustentables en las compras gubernamentales, que representan actualmente 16% del producto interno bruto.

"Eso lo hacemos para fortalecer las cadenas productivas comprometidas con la economía verde y al mismo tiempo estimular el mercado de bienes y servicios ambientales", explicó Rousseff.

La gobernante también envió al Congreso un mensaje para fundamentar la ratificación del Protocolo de Nagoia, de 2010, para la preservación de la diversidad biológica, así como anunciar la intención de adherir a la Convención de Bonn para la conservación de especies migratorias de animales silvestres.

Como parte del paquete ambiental, la presidenta presentó un plan de acción para reducir la mortalidad materna e infantil entre las comunidades indígenas, con acciones concentradas en 16 de los 34 distritos sanitarios indígenas de Brasil que presentan los mayores índices de mortalidad.

Al dar a conocer el paquete ambiental, la ministra del Medio Ambiente, Izabella Teixeira, anticipó datos de deforestación en la Amazonia, que en abril fue 51% menos que el mismo mes de 2011 y en mayo tuvo una reducción de 64% desde el año anterior. La ministra aseguró que Brasil preserva 81,2% del bosque original de la Amazonia.

"Estamos promoviendo el desarrollo sustentable, combatiendo el crimen ambiental. Brasil es el país que más reduce emisiones voluntarias de gases de efecto invernadero y más conserva su biodiversidad", sostuvo Teixeira.

La deforestación de la Amazonia, el inmenso bosque húmedo que cubre el norte de Brasil y es considerado el mayor reservorio de diversidad biológica mundial, alcanzó 6.418 kilómetros en 2011, la más baja de la que se tiene registro.