Funcionarios federales estadounidenses se reunieron el martes con los padres de un joven mexicano que fue herido fatalmente por los disparos de un agente de la Patrulla Fronteriza, para explicarles por qué decidieron no seguir adelante con una acusación penal contra el agente, informó un abogado de la familia.

Los funcionarios le dijeron a los padres de Sergio Adrián Hernández Guereca, quien a su muerte tenía 15 años, que no quedan vías para apelar la decisión del Departamento de Justicia, según el cual el agente Jesús Mesa hijo se apegó a las políticas federales durante el tiroteo de junio de 2010 en la frontera entre Texas y México, dijo el abogado Steve Shadowin a The Associated Press.

Un funcionario del Departamento de Justicia confirmó la reunión, pero no reveló detalles. Nadie contestó de inmediato un mensaje en busca de declaraciones del abogado de Mesa.

La reunión se realizó en el puente fronterizo Paso del Norte, que separa El Paso, Texas, de Ciudad Juárez, México. El puente está a unos cientos de metros de donde murió el joven el 7 de junio de 2010.

Los investigadores estadounidenses han dicho que el agente estaba tratando de detener a personas que cruzaban la frontera de manera ilegal cuando fue atacado a pedradas por individuos al otro lado del río Bravo, que marca parte de la frontera internacional. El policía disparó su arma y Hernández Guereca recibió dos disparos, uno de ellos en la cabeza.

El Departamento de Justicia ha dicho que no hay pruebas de que el agente haya infringido las políticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos o que se haya apartado de lo que aprendió durante su entrenamiento sobre el uso de la fuerza.

Bob Hilliard, el abogado principal de la familia Hernández Guereca, ha dicho que el adolescente estaba desarmado y no representaba una amenaza para Mesa.