El antiguo agente bursátil de Société Générale Jérôme Kerviel comparece a partir de hoy en apelación con la esperanza de reducir la fuerte pena que se le impuso en primera instancia por haber hecho perder al banco francés 4.900 millones de euros a comienzos de 2008.

Kerviel llegó poco antes de las 9.00 hora local (7.00 GMT) al Palacio de Justicia de París acompañado de su nuevo abogado, David Koubbi, bajo la atenta mirada de las cámaras de televisión, algunas de las cuales retransmitían en directo su entrada en el tribunal que lo va a volver a juzgar con audiencias previstas hasta el próximo día 24.

El exoperador de mercados había sido condenado en su primer proceso a cinco años de cárcel (tres firmes) y al reembolso a la entidad financiera de los 4.900 millones de euros que perdió con sus posiciones en bolsa en contratos de futuros en las que expuso 50.000 millones de Société Générale.

Se espera una posición más dura del acusado que en el primer juicio en 2010, y la primera muestra son las dos denuncias interpuestas por Koubbi contra el banco, la primera por estafa, ya que reprocha a la entidad haber escondido entonces al tribunal que se había beneficiado de una deducción fiscal de 1.700 millones de euros en concepto de "pérdida excepcional" por el fraude que él causó.

Y la segunda denuncia, por haber supuestamente manipulado una grabación utilizada en primera instancia entre Kerviel y sus responsables en los servicios de mercados. Société Générale ha respondido a esas denuncias demandando a su vez a su antiguo empleado por calumnias.

A su entrada al tribunal, el abogado del banco Jean Veil insistió a los periodistas que "no hay estrictamente ningún argumento nuevo" en este juicio, aparte de lo habitual cuando se recurre a un nuevo abogado, que "quiere hacer más ruido que su predecesor".

Veil puso el acento en que Kerviel "escondió a su jerarquía" las operaciones en las que ponía en juego decenas de miles de millones de euros.

El letrado de la defensa, por su parte, avanzó que pretende demostrar desmontar la idea de que el exoperador treintañero actuó de espaldas a sus superiores.

Para Société Générale, el reto es salir lo más indemne posible de la apelación, cuyo dictamen no se conocerá hasta el próximo mes de octubre.