La calma volvió hoy a la ciudad de Trípoli, en el norte del Líbano, tras los choques que dejaron más de una decena de muertos en los últimos tres días, informaron a Efe fuentes policiales.

Además, los empresarios locales secundaron una jornada de huelga general, por lo que comercios, bancos, instituciones privadas y mercados cerraron hoy sus puertas en la ciudad en señal de duelo por las víctimas y en contra de la violencia.

Anoche, Trípoli volvió a ser escenario de incidentes aislados, pese a que el Gobierno ordenó el despliegue de las fuerzas del orden para restablecer la seguridad en la zona.

Dos policías y dos civiles fueron heridos por disparos de francotiradores, mientras que un grupo de hombres armados quemó varios establecimientos, informaron medios locales.

Según la radio oficial del Líbano, al menos 15 personas murieron y 60 resultaron heridas desde que el pasado viernes estallaran los choques entre los habitantes de los barrios de Bab el Tabaneh, de mayoría suní, y los de Yabal Mohsen, de predominio alauí (chií), confesión a la que pertenece el presidente sirio, Bachar al Asad.

El ministro libanés de Justicia, Chakib Cortbaui, afirmó hoy que el Ejército es capaz de mantener el orden e instó a los jóvenes a no llevar armas.

En mayo pasado, al manes diez personas murieron y un centenar resultó herido en enfrentamientos entre los vecinos de los citados barrios.

El conflicto sirio ha profundizado la división entre los libaneses, de los que una parte, encabezados por el grupo chií Hizbulá, apoya al régimen de Damasco, mientras que la otra respalda la revuelta popular iniciada a mediados de marzo de 2011.