El Pacífico protagonizó esta jornada la agenda militar de Estados Unidos y mientras, el secretario de Defensa, Leon Panetta, recorre Asia para apuntalar nuevos retos en la región, los marines recordaban en Washington los 70 años de la Batalla de Midway, victoria crucial para el país en la Segunda Guerra Mundial.

El futuro y el pasado militar de EEUU en la región Asia-Pacífico se entrecruzaron en una solemne ceremonia en Washington.

"La batalla de Midway fue el principio de mi guerra", relató a Efe el superviviente Henry Kudzivet.

Lo es por partida doble: sobrevivió a este episodio de la Segunda Guerra Mundial que, en 1942, se cobró más de 3.000 vidas -la mayoría japoneses- y sobrevive a sus 87 años a casi un siglo de historia.

Al veterano le escuchó hablar el marinero Joedan Stanley. "Esa batalla puede ser el ejemplo de por qué me he sumado a la Marina, es un grupo de gente valiente y que demuestra por qué los Estados Unidos son lo que son", justificó este principiante.

Lo es por partida doble: Stanley entró en la Marina hace cuatro meses con 24 años recién cumplidos y podría formar parte en breve en la nueva estrategia militar que EEUU ha diseñado para la región asiática.

Los barcos de combate, submarinos y destructores que la Marina tiene en Asia incrementarán a partir de ahora sus ejercicios militares en el Pacífico y aumentarán las visitas a distintos puertos de la zona, según anunció el secretario de Defensa, Leon Panetta, desde ese continente.

Hasta el próximo jueves, el Gobierno de Estados Unidos escenifica el nuevo rol que Asia-Pacífico tendrá en las prioridades militares del país y que ganará peso a corto plazo.

Panetta aseguró que las tropas de la Marina dejarán de estar repartidas a pares entre el Atlántico y el Pacífico para destinar hasta el 60 % de sus miembros al entorno asiático.

"De una manera constante, deliberada y sostenible, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se están reequilibrando y aportando mayor capacidad para esta región vital", declaró este fin de semana Panetta.

El viaje del responsable de la política de defensa de EEUU pasa por Hawai, Singapur, Vietnam e India, pero sus homólogos internacionales aseguran que la gira norteamericana mira de reojo a China y a su incipiente poder militar.

Será a finales de 2012 cuando el secretario de Defensa espera visitar el gigante asiático por primera vez desde que asumió su cargo hace un año, para devolver la visita que su homólogo chino, Liang Guanglie, realizó a principios de mayo.

A varios miles de kilómetros, los veteranos aseguraron hoy en Washington que en 1942 el enemigo en Asia estaba más claro. Era Japón.

A sus 17 años, Henry Kudzivet decidió dejar su instituto en el estado de Pensilvania e ingresar en la Armada: "Es lo que quería hacer, ir a la guerra contra los japoneses y estoy satisfecho de haberlo hecho", recordó hoy.

El veterano de guerra llama a esa batalla de cuatro días el "Pearl Harbor estadounidense", y no es el único.

Seis meses después de la victoria japonesa en el puerto estadounidense, en la batalla de Midway se enfrentaron entre el 4 y el 7 de junio de 1942 a las fuerzas estadounidenses y las japonesas, convirtiéndose en la primera derrota en el conflicto del poder nipón sobre agua.

"Pudimos volver a casa con buenas noticias, con la fuerza de haber invertido la evolución de la guerra", destacó este jubilado, que tiene hijos y nietos vinculados a la Marina.

"Fue un punto de inflexión para ganar", sentenció hoy el actual jefe de Operaciones Navales de la Marina, Jonathan Greenert, en la ceremonia de homenaje.

El alto mando de la Armada aseguró que EEUU ganó esa batalla con menos recursos que los japoneses gracias a la apuesta tecnológica, la profesionalidad de las tropas y un "robusto liderazgo".

Dice Stanley, el principiante de 24 años, que por estas razones la batalla de Midway constituye todavía un referente para los nuevos marines.

El joven tiene doble nacionalidad, británica y estadounidense, pero asegura que no dudó ni un segundo en qué Marina enrolarse: "Esta es mucho más patriótica", justificó enfundado en su uniforme blanco.

Damià S. Bonmatí