Un equipo de expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) comenzó hoy una visita a la central nuclear surcoreana de Gori-1, uno de cuyos reactores sufrió en febrero un apagón que fue encubierto por ingenieros de la planta.

Un portavoz de la organización puntualizó a Efe que lo que la OIEA realizará en Gori-1 "no es una inspección, sino una visita" a las instalaciones a petición de la operadora de la planta, Korea Hydro & Nuclear Power (KHNP), subsidiara de la estatal Korea Electric Power (KEPCO).

Un equipo formado por expertos de cuatro países y operarios de la División de Seguridad de Instalaciones Nucleares del OIEA llevará a cabo la misión de ocho días, según precisó hoy la organización.

El equipo presentará el próximo lunes 11 un resumen oral de los resultados de su misión en la central nuclear de Gori-1, ubicada cerca de la ciudad suroriental de Busan.

Un comunicado facilitado por el OIEA destaca que los expertos realizarán evaluaciones bajo el programa OSART, que provee equipos internacionales de expertos para examinar las operaciones de seguridad en centrales nucleares y proporciona asesoramiento y asistencia a los Estados miembros.

El pasado 9 de febrero uno de los reactores de Gori-1 perdió durante 12 minutos en el curso de una inspección de seguridad el suministro eléctrico, básico para mantener la refrigeración de la unidad.

La Fiscalía de Corea del Sur acusó la semana pasada a cinco ingenieros que trabajaban en el reactor de ocultar el incidente para evitar una posible acción disciplinaria, además de violar otras normas básicas de seguridad en instalaciones atómicas.

Los cinco ingenieros han quedado en libertad a la espera de que se celebre el juicio.

La central nuclear de Gori, la más antigua de Corea del Sur, permanece operativa desde 1978 y cuenta con cinco reactores.

En total, Corea del Sur tiene 21 reactores nucleares activos y siete más en construcción.

La seguridad de los reactores atómicos es objeto de debate a raíz del accidente en la central japonesa de Fukushima, el peor desde el de Chernóbil y cuyas emisiones radiactivas obligan a más de 80.000 personas a seguir evacuadas de la zona de exclusión decretada en torno a la planta.