La 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos comenzó el lunes con una dura arremetida del presidente ecuatoriano Rafael Correa contra Estados Unidos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pero con escasas posibilidades de que ocurra un cambio de rumbo en el organismo como pretenden Venezuela, Ecuador y Bolivia.

"Para la OEA hay dos caminos: muere al servicio del imperio o renace para servir a los pueblos de América", dijo el presidente anfitrión Evo Morales en su discurso de apertura del cónclave que tiene lugar en esta ciudad.

Aunque el tema central de la asamblea es la soberanía alimentaria, Ecuador, Bolivia y Venezuela cambiaron el eje de los debates con una arremetida a la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Correa, el único mandatario invitado, dirigió su artillería a la Comisión y la Relatoria de Libertad de Prensa de las que dijo que su "sometimiento a países hegemónicos, a las ONGs (organizaciones no gubernamentales) y a los intereses del gran capital" mediático, han sumido en severa crisis de credibilidad y legitimidad al sistema interamericano de derechos humanos.

Sostuvo que ambas están financiadas por organizaciones no gubernamentales de extrema derecha que boicotean a gobiernos que impulsan cambios sociales, que la Relatoria de Libertad de Expresión es "portavoz" de las empresas, que busca "criminalizar a los estados" y "despenalizar la injuria y la calumnia" y que ambas son portadoras de una "doble moral" y "neocolonialismo" por lo que instó a la Asamblea a adoptar cambios.

La polémica tiene que ver con la posibilidad de que la OEA apruebe un informe de un grupo de trabajo y de su secretario General, José Miguel Insulza, que otorgaría a la Asamblea General poderes para definir lo que la Comisión y sus relatoras pueden hacer o no, con la posibilidad de que sus informes sean discutidos con los gobiernos, lo que a juicio de organizaciones civiles restaría independencia a esa comisión.

Correa impulsa cambios desde que la Comisión intervino en un litigio que lo enfrentó a un importante diario de su país, mientras Venezuela advirtió con abandonar la comisión. También Brasil y Perú han sido interpelados por casos que ha conocido la Comisión pero hasta el lunes ninguno se había pronunciado.

Insulza dijo que la Comisión debe actuar menos como "tribunal" y buscar más "soluciones amistosas con los Estados" pero dejó en manos de la Asamblea el mecanismo para continuar un debate.

La representante de Estados Unidos, la secretaria adjunta para América Latina del Departamento de Estado Roberta Jacobson, dijo a The Associated Press que hay países que quieren "imponer" cambios pero aseguró que en la OEA no hay pugnas de "un grupo contra otro".

"Todavía estamos trabajando juntos", dijo, aunque reconoció que "se debe trabajar para llegar un consenso" y "perfeccionarla".

También se espera que la Asamblea apruebe 70 resoluciones sobre diversos temas durante sus dos días de deliberaciones en Tiquipaya, un pueblo de ambiente rural cercano a Cochabamba.