El capitán de la Lazio Stefano Mauri quedó confinado a su casa el lunes, bajo arresto domiciliario, luego de pasar una semana en la cárcel tras su detención en conexión con un escándalo de arreglo de partidos.

El juez investigador Guido Salvini dijo que el testimonio de Mauri es "escasamente plausible" y "parece preparado a posteriori".

Mauri dice que la tarjeta SIM que tenía en su poder y que constituiría el principal elemento incriminatorio no le pertenecía y que la usaba para apostar a partidos de básquetbol.

Salvini, por su parte, afirma que las fechas en que fue usada la tarjeta "coinciden perfectamente con los días en que se jugaron los dos partidos bajo sospecha más importantes", Lazio-Génova y Lecce-Lazio.

El magistrado, según medios locales, dijo que "no hay impedimentos para que un jugador de fútbol haga apuestas sobre otras actividades deportivas", pero que "no hay indicios de que, ni en el pasado ni a continuación, (Mauri) haya tenido intereses de ese tipo".

Acotó que, no obstante, permitía la salida del jugador de la cárcel por el testimonio que había prestado y porque se había presentado espontáneamente.

El ex jugador de Génova Omar Milanetto también fue excarcelado y quedó bajo arresto domiciliario.