El comisario europeo del Mercado Interior, Michel Barnier, descartó que en las elecciones griegas vayan a ganar los partidos contrarios a respetar los ajustes europeos, pero también advirtió de que abordar la crisis les "será mucho más difícil si están solos".

Preguntado en una entrevista a la televisión francesa "LCI" sobre qué ocurriría si ganan los comicios partidos extremistas que propugnan abandonar los recortes impuestos por la UE, Barnier respondió que "no nos situamos en ese escenario".

"Tengo confianza en que elegirán partidos que se unirán para respetar los compromisos", añadió.

En cuanto a las polémicas declaraciones de la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, muy crítica con los griegos por no pagar impuestos, señaló que en ese país hay un problema de recaudación fiscal, pero también que "no hay que subestimar los esfuerzos que se pide a los griegos".

Insistió en que "estamos poniendo orden" en el sistema bancario europeo a partir de las lecciones de la crisis, y eso se va a traducir en "transparencia", "reglas" y en muchos casos en "supervisar mejor".

"Lo que hago con el proyecto de unión bancaria es crear una supervisión común", comentó el comisario, que no hizo alusiones específicas a la situación española y recordó que el jueves presentará un texto al Parlamento Europeo.

En cuanto a las discordancias entre Francia y Alemania, en particular sobre la candidatura para ocupar el puesto de presidente del Eurogrupo del actual ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, Barnier dijo que "es un hombre de Estado incontestable" y también que "Alemania es uno de los pocos países que dicen lo que hay que hacer".

En respuesta al ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici, que ayer se quejó de la "lógica liberal" del informe de Bruselas sobre la situación financiera de Francia, el comisario puso el acento en que "Francia no puede escabullirse" y en que "la situación de Francia es seria" por un "déficit excesivo" y en particular por "demasiadas cargas sobre el trabajo".

"Hay demasiadas cargas sobre el trabajo y demasiadas pocas sobre la contaminación" y además habrá problemas de financiación para el sistema de pensiones a partir de 2018-2020, indicó el político conservador francés.

Barnier no quiso entrar directamente en qué le parecen los planes del nuevo Gobierno francés para modificar parcialmente la reforma de las pensiones de 2010 para permitir que puedan volver a jubilarse a los 60 años quienes han cotizado al menos 41 años, el periodo necesario para una pensión completa.

"Es competencia del Gobierno" decidir lo que hacer para equilibrar la financiación, comentó antes de indicar que la de 2010, llevada a cabo por el Ejecutivo del anterior presidente, el conservador Nicolas Sarkozy, había sido "una reforma seria".