El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra mañana con Brasil como país anfitrión, en medio de los preparativos para la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20 y de la polémica surgida en torno a la nueva ley de bosques.

Brasil, que está empeñado en posicionarse como un líder mundial del medio ambiente, tiene organizadas para mañana centenares de actividades de las 8.850 programadas en todo el planeta para celebrar el Día Mundial, que este año tiene como lema "Economía Verde: ¿te incluye a ti?".

No obstante, el país suramericano "hoy no tiene nada que celebrar, sino que lamentar" debido a la reciente aprobación de la ley de bosques conocida como Código Forestal, según dijo hoy a Efe Marcio Astrini, coordinador de la campaña Amazonía de Greenpeace.

El representante de Greenpeace calificó al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff como "el peor" que ha tenido Brasil para el medio ambiente desde la llegada de la democracia en 1985 y la acusó de ser "coautora" de la aprobación de esa ley, que, a su juicio, "hace muy fácil la vida de quien quiere desforestar".

Rousseff vetó los artículos más polémicos de la ley al sancionarla hace dos semanas, entre ellos uno que pretendía conceder una amplia amnistía a todos los agricultores que destruyeron ilegalmente la selva, pero dejó "brechas abiertas" que pueden contribuir al aumento de la tala ilegal en el futuro, según Astrini.

Al margen de la polémica, el Gobierno brasileño se ha empeñado en darle un perfil destacado a la celebración del Día del Medio Ambiente, por lo que Rousseff tiene previsto presentar mañana en Brasilia un nuevo paquete de medidas en defensa de la naturaleza.

Otras actividades tendrán como escenario Río de Janeiro, la capital oficiosa de la "conciencia verde" en estos días previos a Río+20, cita que reunirá a un centenar de jefes de Estado y de Gobierno los próximos días 20, 21 y 22 para discutir sobre el rumbo del desarrollo sostenible.

En un primer momento, el Gobierno brasileño había decidido que la conferencia se realizase en esta semana para coincidir con el Día Mundial y tratar de potenciar el posicionamiento del país como "potencia" en la biodiversidad y en el respeto al medio ambiente.

No obstante, la coincidencia de fechas con el Jubileo de Diamantes de la reina Isabel II de Inglaterra motivó el cambio de la Río+20 para finales de junio para evitar la ausencia de muchos mandatarios europeos.

En Brasil las actividades no solo se han concentrado en este martes, puesto que algunas se iniciaron el pasado fin de semana y se van a prolongar varios días.

El pasado sábado el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en asociación con el Gobierno brasileño, presentó una campaña mundial llamada "pasaporte verde", que pretende concienciar a los turistas sobre la necesidad de proteger la naturaleza durante sus viajes.

El mismo día arrancó en Río de Janeiro el festival "Green Nation Fest", que conjuga música, actividades culturales, de concienciación ambiental y de promoción de actividades sostenibles.

Una de las acciones que más llamó la atención fue protagonizada hoy por la modelo brasileña Gisele Bündchen, que plantó un árbol en Río de Janeiro dentro de una campaña para neutralizar las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el festival.

También con motivo del Día del Medio Ambiente, la bolsa de Sao Paulo y el gobierno regional firmarán mañana un protocolo de intenciones para desarrollar un mercado de activos ambientales en el seno del parqué brasileño.

Coincidiendo con las celebraciones, el Pnuma tiene previsto divulgar el miércoles en Río un estudio "profundo" sobre el estado del medio ambiente en todo el mundo, titulado Panorama Ambiental Global 5 (GEO-5).

No por casualidad, este fin de semana se clausuró el vertedero de basuras Jardín Gramacho, considerado el mayor de América Latina, que recibía cerca de 6.000 toneladas de residuos por día y era responsable de contaminar las aguas de la bahía de Guanabara, que baña Río de Janeiro.