La Premio Nobel de Paz Aung San Suu Kyi completó el domingo su primer viaje fuera de Mianmar en 24 años, una gira que resaltó su nueva libertad para explorar el mundo — y regresar a su país.

La parlamentaria Suu Kyi sonrió ampliamente al caminar por el aeropuerto de Yangon acompañada por altos funcionarios de su partido opositor. La veterana activista pro democracia saludó a pasajeros y le dijo a reporteros que si viaje de seis días a la vecina Tailandia fue "muy satisfactorio".

"Fue muy exitoso", añadió, antes de abordar el auto que la esperaba.

El sábado, tornó su atención el sábado a la crisis de refugiados de su país, con una visita a un vasto campamento en la frontera de Tailandia, para ver en persona las penurias que sufren centenares de miles de sus compatriotas que han escapado de guerra.

El viaje de la ex prisionera política fue visto como una prueba de su confianza en el nuevo gobierno civil de Mianmar, cuyas reformas políticas contrastan con los severos controles del antiguo régimen militar.

Suu Kyi, que se pasó 15 años de los últimos 20 bajo arresto domiciliario, se había negado previamente a salir del país durante sus breves períodos de libertad por temor a que no le permitiesen reingresar.

Suu Kyi ha dicho reiteradamente que piensa que el presidente Thein Sein está sinceramente dedicado a la reforma democrática, pero esta semana le advirtió a la comunidad internacional que ejercite cautela y un "escepticismo saludable", diciendo que las fuerzas armadas siguen siendo poderosas.

Naciones occidentales han comenzado a suspender las duras sanciones económicas que una vez ayudaron a aislar al régimen militar, pero críticos dicen que queda mucho por hacer. Centenares de prisioneros políticos permanecen tras rejas, la guerra a los rebeldes de la etnia Kachin sigue en el norte y, de acuerdo con la ONU, unos 417.000 refugiados aún temen regresar.

La vasta mayoría de esos refugiados vive en Tailandia, India y Bangladesh.