La agrupación Madres de Tiananmen, que reúne a 127 familiares de víctimas de la matanza de estudiantes perpetrada en 1989, ha instado al Gobierno chino a que acometa las "reformas políticas" que necesita el país, cuando se cumplen mañana 23 años de esa masacre.

"Esperamos sinceramente que los nuevos líderes chinos lo consideren una prioridad (las reformas políticas) y cumplan sus promesas con el pueblo para evitar una escalada de disturbios", aseguró el grupo en una carta abierta dirigida al régimen comunista, publicada hoy por el diario "Want China Times", con base en Taiwán.

El 23 aniversario de Tiananmen coincide con un momento de tensión para el Gobierno de Pekín, cuatro meses antes de celebrarse el congreso del que saldrán los líderes chinos de la próxima década y tras los recientes escándalos en torno al destituido político Bo Xilai o la escapada del disidente chino Chen Guangcheng.

En la misiva, las Madres de Tiananmen hacen referencia a las declaraciones que hizo el primer ministro chino, Wen Jiabao, en su comparecencia pública en marzo, antes de que deje el cargo el próximo año, en las que advirtió de "otra Revolución cultural" si China no acomete reformas.

Frente a ello, el colectivo reclama al Ejecutivo chino que "deje de hablar" y lleve a cabo los necesarios cambios políticos, pero también, económicos y sociales.

No obstante, las Madres de Tiananmen destacan que, con el actual sistema de Gobierno de China, pocos funcionarios tienen interés en realizar cambios una vez que alcanzan puestos con un determinado poder.

"A pesar de que Wen sabe que es la reforma política es una necesidad, él sólo puede decirlo pero no llevarlo a cabo porque no puede luchar contra todo el sistema él sólo", señalan, si bien aseguran que seguirán presionando hasta que las reformas políticas sean una realidad.

Como llevan haciendo desde 1989, la agrupación también reclama en la misiva que China no olvide e investigue lo ocurrido en Tiananmen.

La matanza, conocida en China como "liu si" ("cuatro de junio"), fue perpetrada por el Ejército de Liberación Popular (ELP) en la noche del 3 y la madrugada del 4 de junio de 1989, cuando las tropas dispararon contra cientos de estudiantes pacíficos que se habían manifestado en la plaza pequinesa y otras zonas de Pekín durante tres meses pidiendo reformas democráticas.

El Gobierno chino defiende hoy, como hace 23 años, que la represión de aquellas protestas "contrarrevolucionarias" se hizo en nombre de la estabilidad del país, y argumenta que el desarrollo actual del país da la razón a Pekín.

Pekín continúa ignorando las demandas ciudadanas que reclaman justicia y el recuento de las personas que fallecieron en la matanza y sigue ejerciendo un estricto control cuando se acerca la fecha del aniversario, y en la celebración del mismo.

Tras años reclamando una respuesta del Gobierno, el padre de un joven que falleció en Tiananmen se suicidó hace una semana para protestar contra el silencio oficial.

Según difundieron las Madres de Tiananmen, Ya Weilin, de 73 años, fue hallado con una nota en la que explicaba las causas de la muerte de su hijo.

Según denuncian grupos de derechos humanos, con el paso de los años y en paralelo al ascenso económico del país asiático, China ha ido aumentado las medidas de control y la censura sobre la matanza de Tiananmen en todos los medios de comunicación impresos y en Internet, aunque predicen que el bloqueo del régimen comunista cada vez tendrá menos éxito ante el "mundo interconectado" en el que vivimos y "la explosión de las nuevas redes sociales".