Los roces de presidente Evo Morales con los indígenas aterrizaron en la Organización de Estados Americanos (OEA) que el lunes y martes celebrará en esta ciudad del centro del país su 42da Asamblea General.

El Secretario General del organismo, José Miguel Insulza, escuchó el fin de semana y en audiencias separadas a indígenas de la amazonia boliviana, unos a favor y otros en contra de la construcción de una polémica carretera por medio de una reserva natural que impulsa el mandatario.

Incluso los ministros de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y su colega de Gobierno, Carlos Romero, explicaron el sábado a Insulza la postura del gobierno a favor de la polémica ruta por medio del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

También ese día, el jefe de la OEA escuchó a indígenas afines al gobierno que apoyan la ruta que conectará una región pobre y aislada, según dijo Gumercindo Pradel, dirigente indígena.

El domingo Insulza recibió a una delegación de la Confederación Nacional de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), la mayor organización de originarios de tierras bajas y ex aliada de Morales que se opone a la ruta de más de 300 kilómetros por temor a perder su hábitat, dijo Adolfo Moye, uno de sus líderes.

Moye comentó que Insulza prometió solicitar informes al gobierno ante lo que consideran una falta de respeto al derecho de los pueblos originarios a preservar su estilo tradicional de vida.

Morales es el primer presidente indígena de Bolivia, un país de mayoría indomestiza y llegó al gobierno con el apoyo de los pueblos originarios de la región andina y del oriente, pero varios desencuentros lo distanciaron de estos últimos.