La ONG Human Rights Watch (HRW) consideró hoy que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) "corre serio peligro" si la Organización de Estados Americanos (OEA) aprueba un informe elaborado por su secretario general, el chileno José Miguel Insulza.

"Si la OEA reunida en Bolivia, aprueba el informe elaborado por el secretario se reduciría la independencia de la Comisión al otorgarle a la Asamblea General poderes para redefinir lo que la CIDH y sus relatorías pueden o no hacer", advirtió José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de HRW.

En un artículo publicado hoy en el diario El Universal de México, Vivanco afirmó que la CIDH es "una de las pocas instituciones con credibilidad y que funciona en la OEA".

"La CIDH y su Relatoría para la Libertad de Expresión son directamente responsables de los más importantes progresos alcanzados en ámbitos tan diversos como la despenalización de las calumnias e injurias y derogación del desacato, la anulación de leyes de amnistía, reformas al fuero militar, acceso a la información (...) y derogación de normas discriminatorias", agregó.

La OEA aprobó en enero una serie de recomendaciones para reformar la CIDH, que algunas organizaciones civiles consideran un intento de limitar la autonomía del organismo por parte de Gobiernos como los de Ecuador y Venezuela, sobre los que la Comisión ha emitido informes polémicos.

En su abierta defensa de la CIDH el activista de HRW sostuvo que el secretario Insulza, "en lugar de ejercer liderazgo para proteger la importante institución, en la práctica se ha sumado a esfuerzos que la debilitan".

La propuesta del chileno Insulza plantea reformar el Estatuto de la Comisión en "áreas clave" de su mecánica como son "las intervenciones urgentes, la tramitación de casos y algo que incomoda a quienes más violan los derechos humanos, como son los informes de países", agrega HRW.

Insulza dijo esta semana que su intención es "darle certeza al sistema, en ningún caso debilitarlo", al tiempo que abogó por fomentar una Comisión "mucho más flexible".

Sin embargo, la ONG señala que "durante más de treinta años no se ha tocado el estatuto, primero, porque no se justifica, y segundo, porque no hay condiciones políticas con Gobiernos que son sus declarados enemigos (de la Comisión)".

Vivanco recordó que "desde 1993 se vienen registrando esfuerzos para desacreditar o recortar las facultades de la CIDH", ataques lanzados precisamente por "Gobiernos de distinto tinte ideológico pero con nostalgia por la soberanía y el principio de no injerencia".

"No es sorpresa para nadie que los Gobiernos de la Alianza Bolivariana para las América (ALBA, integrada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Antigua y Barbuda y Venezuela) estarán muy complacidos de participar en un proceso de reforma de la CIDH y su relatoría", agregó.

En el artículo, Vivanco lamentó "que Brasil también apoye esta estrategia" siendo un país que "aspira a asumir responsabilidades globales, incluso en derechos humanos".

Afirmó que esa posición brasileña se concretó después de que la CIDH "tuviera la osadía de solicitarle información sobre el impacto de un proyecto hidroeléctrico para comunidades indígenas del Amazonas".

El futuro de la CIDH, un tema muy polémico en la Asamblea General que hoy comienza en Cochabamba, será debatido el próximo martes, en la cuarta y última sesión plenaria de la cita de la OEA.

La OEA, el más antiguo entre decenas de mecanismos regionales, comienza esta noche su XLII Asamblea General en Bolivia con notables ausencias, incluida la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y parte de los cancilleres latinoamericanos.