Honduras ha incorporado a sus áreas protegidas el banco de coral Cordelia, recién descubierto en el extremo sur de la paradisíaca isla de Roatán, en el Caribe, con lo que saluda el Día Mundial de los Océanos, que se conmemorará el próximo 8 de junio.

Por decreto gubernamental, Cordelia, que significa "joya de los océanos", es una nueva área protegida de Honduras, donde también se ha registrado el hallazgo de otro importante banco coralino, el de Capiro, en el sector de Tela, departamento caribeño de Atlántida.

La declaración de Cordelia como nueva área protegida la hizo el sábado en Roatán el subdirector del Instituto de Conservación Forestal (ICF), José Galdámez, en compañía de representantes de varias organizaciones ambientalistas que trabajan en la protección de los arrecifes coralinos en el Caribe hondureño.

El funcionario dijo que el banco Cordelia, que mide unos 17 kilómetros cuadrados, contribuirá a la recuperación del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM).

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el banco Cordelia es como un "semillero" de la especie de coral acropora cervicornis, que junto con la acropora palmata están "en peligro crítico de extinción".

La declaración de Cordelia como una nueva área protegida en Honduras se enmarcó en una serie de actividades organizadas por instituciones no gubernamentales como Arrecifes Saludables y Alianza para la Protección de los Arrecifes (CORAL).

La directora de CORAL, la estadounidense Melanie Mcfield, dijo a Efe que por su "calidad y belleza, como Cordelia no hay otro banco de coral" en el sistema mesoamericano de arrecifes.

Agregó que ahora el reto que tienen Roatán, sus autoridades y la comunida, es ser garantes de la protección de Cordelia, porque su conservación también representa "que haya más peces y más vida".

El banco Cordelia fue descubierto en 2005, mientras que el de Capiro, que mide unos ocho kilómetros cuadrados, en 2011, según explicaron a Efe la gerente de CORAL en Honduras, Jennifer Myton, y el representante de Arrecifes Saludables, Ian Drysdale.

Myton y Drysdale han coordinado durante una semana diversas actividades con otras organizaciones como Conservación de la Naturaleza, Roatan Marine Park, Asociación para la Conservación de las Islas de la Bahía, The Ocean Fund, Programa Global para la Conservación de los Tiburones y autoridades locales, entre otras.

Para la vigilancia del banco Cordelia, The Ocean Fund donó una lancha que fue botada el sábado en el puerto de cruceros de Roatán, donde además participaron decenas de niños que concursaron con dibujos en los que plasmaron su visión sobre el mar con su fauna y arrecifes coralinos.

En Roatán también se ha recordado que hace un año el presidente hondureño, Porfirio Lobo, declaró que las aguas de Honduras en el Caribe y el Pacífico son santuario de los tiburones, especie en peligro de extinción.

Al respecto, el experto mexicano Giacomo Palavicini, director de operaciones de campo e investigación del Proyecto del Legado de los Tiburones, dijo a Efe que el banco Cordelia también representa un espacio para los tiburones, que es "indispensable para la preservación de otras especies de peces y los arrecifes".

Añadió que la matanza de tiburones en el mundo, en muchos casos solamente para la explotación comercial de sus aletas, atenta contra la vida en el planeta, porque se trata de una especie delicada cuya reproducción es lenta.

Los expertos en Roatán también explicaron que un tiburón muerto tiene un costo de entre 150 y 200 dólares, pero uno vivo puede generar 47.000 dólares por año por actividades como el buceo en sitios donde vive el también denominado "rey de la selva en el mar".