Más de 1.000 embarcaciones navegaron el domingo por el río Támesis en una flotilla como tributo a los 60 años en el trono de la reina Isabel II, en algo que los organizadores han calificado como el mayor espectáculo de este tipo en 350 años.

Pese a un tiempo frío y lluvioso, centenares de miles de personas se congregaron en las márgenes del río entre Hammersmith y el Puente de la Torre de Londres, en honor de una reina cuya longevidad le ha conferido el mote de la abuela preferida del país.

La reina y los miembros de la familia real encabezaron la flotilla fluvial en la barcaza real adornada con profusión de flores, acompañada por esquifes, barcazas, piraguas, lanchas motorizadas, embarcaciones a remo y veleros de todo el mundo.

La reina llevaba un vestido plata y blanco con una capa que hacía juego, bordada con hilo dorado, plata y marfil, y adornada con cristales de Swarovski para evocar el río. Ella y su esposo, el príncipe Felipe, fueron trasladados en lancha de motor a la embarcación Espíritu de Chartwell.

El príncipe Guillermo y su esposa, la duquesa de Cambridge — él con su uniforme de la Real Fuerza Aérea y ella con un vestido rojo de Alexander McQueen — y el príncipe Enrique fueron algunos de los principales miembros de la realeza que acompañaron a la reina en el viaje por el río.

"En Gran Bretaña somos expertos en no dejar que el mal tiempo estropee nuestros festejos", dijo Adrian Evans, mariscal de la flotilla del domingo. "La Orquesta Filarmónica de Londres interpretará "Cantando bajo la lluvia" durante su viaje por el río y el público puede cantar con ellos".

Centenares de personas hicieron caso omiso a la lluvia y acamparon durante la noche para asegurarse los mejores lugares. La multitud alcanzó el domingo miles de personas, que portaban sombreros, banderas, polainas y ponchos adornados con la enseña nacional, mezclándose con los vendedores de hamburguesas y golosinas a lo largo de los 11 kilómetros (7 millas) de recorrido.

"Hubiese sido maravilloso que luciera el sol como el domingo pasado, pero hemos venido preparados", comentó Christine Steele, de 57 años. "Tenemos mantas, paraguas, banderas y asientos. Tenemos incluso sombreros resplandecientes con la Union Jack (la bandera británica) y pelucas y el champaña se está enfriando en el hielo".

El espectáculo es un homenaje al pasado británicos — sus monarcas utilizaron el río durante siglos como su vía principal y el poderío naval contribuyó al imperio de esta nación isla — además de atestiguar la pasión del país por las embarcaciones y el mar.

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La periodista de The Associated Press Cassandra Vinograd contribuyó a este despacho.

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