El papa Benedicto XVI oficia en el parque Bresso, de Milán (norte de Italia), la misa con la que concluye el VII Encuentro Mundial de las Familias Católicas, a la que asisten más de 850.000 personas, según afirmó hoy el portavoz vaticano al comienzo del rito.

Miles de personas, agregó la fuente, siguen llegando al parque milanés, por lo que esa cifra, precisó, seguramente será superada.

Benedicto XVI llegó al parque de la zona norte milanesa pocos minutos antes de las diez de la mañana local procedente del arzobispado lombardo, donde se aloja.

El Obispo de Roma recorrió el recinto en el papamóvil, en medio de los aplausos, vivas y cantos de los presentes, entre ellos miles de españoles y latinoamericanos, que ondearon miles de banderas de los 153 países de los que proceden.

El papa, al que se ve relajado, según las imágenes que muestra el Centro Televisivo Vaticano, que transmite en directo el evento, besó y bendijo a numerosos niños que le acercaron sus padres hasta el papamóvil,

A la misa asisten 50 cardenales, 300 obispos y miles de sacerdotes y religiosas.

También están presentes en primera fila el primer ministro italiano, Mario Monti; el ministro italiano para la Cooperación Internacional, Andrea Riccardi, que es el fundador de la ONG católica Sant'Egidio; su colega de Cultura, Lorenzo Ornaghi, y el líder del partido Liga Norte, Umberto Bossi.

También se encuentran el alcalde de Milán, Giuliano Pisapia; el presidente de la región de Lombardia, Roberto Formigoni; el secretario del sindicato CISL, Raffaelle Bonami, y el presidente de la patronal empresarial Confindustria, Giorgio Squinzi.

Muchas de las miles de personas que asisten a la misa están en el parque desde anoche, cuando asistieron en el mismo lugar a la "Fiesta del Testimonio", una vigilia presidida por el Pontífice, que dijo que frente a la crisis económica actual los partidos políticos deberían ser más responsables y "no prometer cosas que no pueden cumplir".

El Papa también afirmó que la política es "responsabilidad moral ante Dios y los hombres".

Al principio de la misa, el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, dio la bienvenida al papa y agradeció la presencia de las miles de familias, destacó la importancia de esta institución para la sociedad civil y abogó por que sea apoya por los estados.