El rey viaja mañana a Brasilia en una visita de trabajo a Brasil y Chile durante la que España promoverá sus intereses empresariales en ambos países, estrechará las alianzas políticas y avanzará en los preparativos de la Cumbre Iberoamericana de Cádiz con cinco presidentes de la región.

En su primer viaje internacional con el actual Gobierno del Partido Popular, don Juan Carlos, que reanuda asimismo su actividad oficial en el extranjero desde la intervención quirúrgica en la cadera a que se sometió hace menos de cincuenta días, acudirá a Brasilia y Santiago de Chile al frente de una nutrida y relevante delegación de empresas y bancos españoles de primera fila.

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Rosell, encabezará esta delegación, de la que formará parte una decena de presidentes de importantes empresas, y firmará sendos acuerdos de colaboración con las patronales brasileña (CNI) y chilena (CPC).

Además de consolidar y reforzar las relaciones comerciales y de inversión de España con ambos mercados, este viaje, en el que el rey estará acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, pretende intensificar unas relaciones políticas que ya se consideran positivas en los dos casos.

Fuentes diplomáticas han explicado, en este contexto, que España desea elevar el nivel de la alianza estratégica que mantiene con Brasil, de modo que se puedan institucionalizar reuniones bilaterales periódicas, si bien han precisado que aún es prematuro hablar de la posible constitución de una comisión binacional, como en el caso de México.

La agenda de la visita a Brasilia comenzará el lunes en el Palacio de Planalto, donde el rey será recibido por la presidenta Dilma Rousseff, tras lo que ambos presidirán un encuentro empresarial en el que, según el programa provisional, estarán representadas catorce entidades españolas: Banco Santander, Repsol, Telefónica, Iberdrola, Iberia, Isolux, Abengoa, Gas Natural Fenosa, Indra, Acciona, CAF, Talgo, Navantia y Airbus Military.

Los empresarios también estarán presentes en el almuerzo que ofrecerá posteriormente Rouseff al rey en el palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Exteriores.

El martes, el programa del viaje seguirá un esquema similar en Santiago, donde, tras ser recibido en el Palacio de la Moneda por Sebastián Piñera, el rey y el jefe de Estado chileno presidirán un encuentro empresarial y compartirán un almuerzo, al que asistirá también la delegación de empresarios, de la que formarán parte los bancos BBVA y Santander y una decena de compañías.

Una vez concluida la vertiente empresarial de esta gira, don Juan Carlos emprenderá la tercera etapa del viaje, en respuesta a una invitación de Piñera para que asistiera a la sesión inaugural de la IV Cumbre de la Alianza del Pacífico, que reunirá en Cerro Paranal, en el norte de Chile, al presidente de este país con los de México, Colombia y Perú.

Los presidentes de los otros dos países participantes (Panamá y Costa Rica) no podrán acudir a esta cita, pero tienen previsto enviar representantes de alto nivel a Paranal, donde el rey mantendrá un encuentro informal con todos antes de compartir con ellos un almuerzo, tras el que don Juan Carlos regresará a España.

Las mismas fuentes han insistido en que el encuentro informal de Paranal permitirá tratar cuestiones internacionales de diversa índole y no solo los preparativos de la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, a la que estos cuatro presidentes ya han confirmado su asistencia.

En el caso de Brasil, la delegación diplomática que acompaña al rey está dispuesta a explicar las iniciativas promovidas por España para evitar que los ciudadanos brasileños que intentan entrar en este país sufran dificultades injustificadas de acceso.

Por su parte, fuentes empresariales han negado que en la organización de este viaje haya influido el conflicto "puntual" abierto con Argentina por la expropiación de YPF a Repsol y han descartado la necesidad de acudir a Brasil o a Chile para ayudar a empresas en dificultades, porque la situación de las entidades españolas implantadas en ambos mercados es excelente.