El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, confirmó hoy que asistirá a la Asamblea General de la OEA, que se celebrará en la ciudad boliviana de Cochabamba desde mañana domingo hasta el próximo martes, con el fin de "poner en su sitio" a la burocracia internacional.

"Mañana vamos a Bolivia. Decidimos participar en la Asamblea de la OEA para poner en su sitio a cierta burocracia internacional que se cree por encima de nuestros Estados", afirmó el mandatario ecuatoriano en su habitual informe de los sábados.

Este domingo, insistió el mandatario, "viajamos a Cochabamba y el lunes intervenimos en la Asamblea" de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que se debatirá sobre "seguridad alimentaria", aunque también sobre unas reformas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Es poco frecuente que un mandatario asista a la Asamblea de la OEA, que es una cita de los cancilleres de América, excepto Cuba.

Para Correa, ciertos organismos internacionales, a los que tilda de burócratas, "no entienden que en nuestra América se está viviendo un cambio de época".

"Nuestros pueblos no permitirán lo que ya vivimos con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial. Ahora, en nombre de derechos humanos y derechos en general", esa burocracia internacional "quiere imponer hasta sus caprichos en nuestros Estados", sostuvo el mandatario ecuatoriano.

Advirtió que esos organismos se equivocan pues, en el caso de Ecuador y de otros gobiernos de la región, "están hablando con un país soberano, con un pueblo digno" que no tolera imposiciones.

Correa ha acusado varias veces a la OEA de estar dominada por Estados Unidos y ha sido especialmente crítico con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo autónomo de la Organización, pero cuyo estatus puede ser rebajado en Cochabamba.

El futuro de la CIDH será debatido por los cancilleres o sus representantes el martes, en la cuarta y última sesión plenaria de la Asamblea.