La flama olímpica voló el sábado en primera clase a Irlanda del Norte para efectuar un recorrido de cinco días que incluye una visita a Dublín, capital de la República de Irlanda.

La antorcha llegó en medio de una vigilancia reforzada para evitar que las facciones del rebelde Ejército Republicano Irlandés arruinen la celebración.

Las autoridades protestantes y católicas del gobierno de unidad de Irlanda del Norte le dieron la bienvenida a los directivos olímpicos cuando la flama llegó al aeropuerto de Belfast. En su recorrido, el principal símbolo olímpico pasó sus dos primeras semanas en suelo británico en giras por Inglaterra y Gales, para luego estar la mayor parte del sábado en la Isla de Man, a la mitad del camino entre Gran Bretaña e Irlanda.

Las autoridades olímpicas tuvieron que recibir un permiso especial para llevar fuego encendido a bordo de un avión. El espíritu simbólico de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue conservado en dos linternas sujetas en dos asientos delanteros de un vuelo fletado a British Airways, siempre bajo la supervisión de un bombero.

Paul Deighton, director del Comité Organizador de Londres 2012, llevó una de las linternas al primer ministro Peter Robinson, el funcionario protestante que dirige al gobierno norirlandés, y a su colega católico irlandés, el viceministro Martin McGuinness. La coalición de ambos dirigentes, creada hace cinco años, es la pieza central de un logrado proceso de paz que todavía enfrenta ataques ocasionales de varios grupos pequeños de extremistas del IRA.

El ambicioso itinerario de la flama para llevarla a cada rincón de Irlanda del Norte, y su presencia en la extensa celebración británica por los 60 años de la reina Isabel II en el trono, representan también una particular complicación para la policía.

Aunque la antorcha no saldrá del país anfitrión, la procesión olímpica comenzará en Dublín su cuarto día de su gira por Irlanda. La flama termina ese día de regreso en Belfast para recorrer un circuito considerable en la ciudad que culminará con un festejo frente al ayuntamiento.