A sus 94 años, el legendario artista mexicano Ramón Valdiosera Berman, a quien se atribuye haber creado el color rosa mexicano, prepara una serie de ocho murales que decorarán una nueva línea del metro de la Ciudad de México.

Valdiosera realizó sus obras inspirado en personajes históricos que habrían pasado por cada una de esas estaciones. Los murales tocan temas como la época prehispánica y el imperio de Iturbide.

"Apenas los voy a entregar", dijo el artista a The Associated Press en una entrevista reciente en la Academia Mexicana de Arte Secuencial, que fundó y en la que imparte clases.

Los murales engalanarán la línea 12 del metro, que tendrá veinte estaciones en un tramo de unos 25 kilómetros y que se prevé comenzará a operar este año.

"Mientras no terminen el problema técnico, la decoración es una segunda preocupación. Que camine el metro, que funcione. Ya en las paredes se colgarán los cuadros en dos días", indicó el maestro, que en su prolífica carrera ha sido novillero, periodista, documentalista y productor de televisión, entre otros oficios.

No es la primera vez que Valdiosera irrumpe en la pintura, a la que se acercó gracias a su exitosa faceta de historietista.

En plena adolescencia creó títulos como "Medio litro" y "Oreja y rabo", y en 1940 Valdio, como le conocían sus amigos, llegó a dirigir Pepín y Chamaco Chico, los libros de historietas más famosos de la época.

Seducido por la cultura mexicana, decidió dar vuelta a la página y a mediados de los 40 comenzó un prolífico camino en el mundo de la moda, en una era en que los diseños de Christian Dior eran los predilectos de las damas de sociedad mexicana.

"El éxito mío es que yo hice cosas nuevas en un mundo en que México estaba de moda. Estaba Diego Rivera, (David Alfaro) Siqueiros, José Limón en el ballet", relató el maestro con su camisa salpicada de pintura. "Yo llego en el momento en que realmente hace falta lo que hago", pues en 1943 "la única vestida con algo mexicano era Frida (Kahlo)".

Originario del costero estado mexicano de Veracruz, fue pionero de la moda étnica. Creaba prendas inspiradas en indumentaria indígena y confeccionadas con manta y tela de rebozo.

Su propuesta coincidió con el discurso del gobierno del presidente Miguel Alemán Valdés, quien de 1946 a 1952 buscó promover la imagen del progreso mexicano. El mandatario lo apoyó tras apreciar sus creaciones mientras preparaba un desfile.

"(Me dijo), 'Oiga paisano -sabía que yo era de Veracruz-, está la Semana de México en Nueva York. Claro que hay que llevar charros y chinas poblanas, pero ya quieren algo moderno de México. ¿Puede hacer un desfile?''', relató.

Valdiosera aceptó el reto a pesar de tener muchos detractores.

"Para los cronistas de moda aquí, que estaban pensando en lo que era Vogue y toda esa cuestión americana, yo era un tonto que quería llevar la manta, la mezclilla, la tela de reboso y me atacaban diciendo que iba a llevar telas de indios", recordó.

Sin embargo, en 1949 el hotel Waldorf-Astoria de Nueva York albergó la presentación del mexicano, quien creó una colección de vestidos en un rosa tan intenso como la flor de bugambilia. Al ser increpado por la prensa estadounidense, lo denominó "Mexican pink" (rosa mexicano en inglés), pues sintetizaba la identidad nacional.

"Para ellos es una locura, piensan que no voy a hacer nombre con eso. Cuando les explico que está en los candeleros de la vida, que se usa en los juguetes populares, en las telas y vieron el rosa, pues quedó en la lista de la moda como un color clásico". Décadas más tarde este tono sería el predilecto del arquitecto Luis Barragán.

Valdiosera se volvió sello de distinción. Sus vestidos elaborados con telas pintadas a mano, inspirados en indumentaria indígena y con bordados artesanales atraían a las grandes divas de Hollywood.

"Eran cosas muy costosas, pero me daba el lujo de venderle a Rita Hayworth, a la esposa de (Charlie) Chaplin, Paulette Goddard", expresó Valdiosera, quien además vistió a la mítica María Félix en la cinta "Tizoc" (1957).

Valdiosera veía la moda como "el negocio más organizado del mundo" y en 1960 se asoció con un empresario para crear Maya de México, su línea comercial.

"Logramos 14 tiendas en la República (Mexicana) y una en Beverly Hills. Se ganaba mucho dinero", recordó.

Pero no todo fue color de rosa. Mientras su nombre repuntaba, sus finanzas personales caían, pues los desfiles lo llevaban a gastar hasta el 90% de sus ganancias.

A ello se sumó lo que hasta la fecha es una queja constante en la moda mexicana: la falta de incentivos gubernamentales.

Con la llegada de Adolfo Ruiz Cortines al poder en diciembre de 1958, Valdiosera dejó de recibir el apoyo que había tenido en el sexenio anterior.

"Pasé seis años que si no me cuido, el señor Adolfo Ruiz Cortínez acaba con mi persona. No con mi profesión, con mi persona. Todo, porque yo era dizque protegido del señor Alemán", enfatizó.

Valdiosera admiraba a Dior "por su forma de atraer a la mujer y los grandes capitales", pero a diferencia del francés, tenía una debilidad: "no era capitalista".

"Cuando lancé la mezclilla, Macy's vio la tela, llamó a la modelo, les mandó contratos millonarios a los fabricantes de mezclilla. Ellos se volvieron millonarios y yo me volví famoso", contó el también productor de programas de televisión como "El Estudio de Agustín Lara", "Modas y modales" y "México es así", y ganador del premio Ariel por sus documentales "Himno nacional" (1948) y "Los hombres pájaro" (1949).

"Un día dije, 'La fama es demasiado costosa'. Regalé mi taller y me dije, 'Valdio, ¡a pintar!".

Motivado por su espíritu creativo, vivo hasta la fecha, nunca se arrepintió de su decisión. "Lo que he hecho lo he hecho con éxito", concluyó.