Algunas fuerzas en el exterior tienen interés en promover la inestabilidad política y social en Rusia, reiteró hoy el secretario general del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Nikolái Pátrushev.

"La reacción de determinados círculos del exterior a las acciones de la oposición demuestran su interés en agudizar la situación político-social en nuestro país. No todo el mundo está satisfecho con la marcha pacífica de los mítines", aseguró Pátrushev a la agencia Interfax.

El máximo responsable del Consejo de Seguridad, órgano adscrito a la Presidencia rusa, acusó a fuerzas externas de aprovechar "la libertad del internet ruso" para instigar protestas no autorizadas.

"Los blogs también son objeto de la influencia exterior, orientada a crear y mantener una tensión continua en la sociedad. Aprovechando la libertad de internet en nuestro país, se propagan desde el exterior especulaciones políticas y llamamientos a las protestas no autorizadas", manifestó Pátrushev.

Aunque el funcionario ruso aseguró que mítines y manifestaciones demuestran que los ciudadanos rusos no son indiferentes a la vida política de su país, advirtió que algunos protestas representan "una amenaza a la seguridad del Estado".

"No son infrecuentes los casos cuando bajo el lema de la defensa de los derechos civiles (...) se lanzan llamamientos a la alteración del orden público, a la reversión violenta del orden estatal, se cometen sabotajes, como sucedió el 6 de mayo en Moscú. Estas acciones amenazan la seguridad del Estado", dijo Pátrushev.

La manifestación del pasado 6 de mayo, que congregó a decenas de miles de personas para expresar su rechazo al presidente ruso Vladímir Putin, derivó en violentos enfrentamientos entre policía y manifestantes y se saldó con la detención de cerca de 450 personas, cinco hospitalizados y 20 personas atendidas por los médicos.

Rusia vive el mayor movimiento de protesta popular desde las elecciones parlamentarias del pasado mes de diciembre, denunciadas como fraudulentas por la oposición.

Decenas de miles de personas se manifiestan desde entonces en las principales ciudades rusas sin que las multas ni los arrestos impuestos por las autoridades a los presuntos infractores de las normas que rigen los mítines hayan logrado calmar el descontento popular.