El régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, liberó a 223 detenidos que se encontraban en cárceles de Damasco y Daraa, informó hoy Naciones Unidas, cuyos observadores supervisaron la puesta en libertad de los presos.

Se trata de 210 personas detenidas en la capital y de otras 13 que se encontraban Daraa, en el sur del país, y que fueron liberadas el jueves, informó a la prensa un portavoz del organismo internacional, Eduardo del Buey, que dijo no poder confirmar la liberación de más detenidos en otros puntos del país.

"Tanto el secretario general (Ban Ki-moon) como el enviado especial Kofi Annan han repetido en numerosas ocasiones que se debe liberar a quienes estén detenidos arbitrariamente", dijo Del Buey, quien subrayó que "claramente se deben poner en libertad a muchos más" presos.

El plan de paz para Siria, ideado por Annan y que se comprometieron a respetar tanto el Gobierno de Al Asad como la oposición, contempla la liberación de presos entre sus puntos, además del cese de la violencia.

El jefe de la misión de observadores de la ONU desplegados en Siria (UNSMIS), el general noruego Robert Mood, acogió con beneplácito la puesta en libertad de los presos en presencia de los expertos internacionales, según un comunicado distribuido en Nueva York por el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU (DPKO).

"Se trata de un acto positivo en estos tiempos desafiantes y un paso alentador hacia el cumplimiento del plan de seis puntos de Kofi Annan", añadió Mood, que felicitó a las familias de los liberados y transmitió sus deseos para que "aquellos que esperan (detenidos) se reúnan pronto con sus familias".

El régimen sirio anunció el jueves el indulto de 500 detenidos que no estaban acusados de delitos de sangre, pero que "estaban implicados en los acontecimientos que vive Siria" en la actualidad, detalló la agencia de noticias oficial siria, Sana.

Mientras persiste la violencia en Siria y crece la presión internacional sobre Damasco, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó hoy por amplia mayoría una resolución que condena la masacre perpetrada en la localidad siria de Hula, donde el pasado 25 de mayo murieron un centenar de civiles.

Además, pide una investigación "integral, independiente y sin restricciones" de lo ocurrido para "en la medida de lo posible identifique públicamente a quienes parezcan responsables de estas atrocidades y preservar las pruebas de crímenes que sirvan para futuros procesos criminales".

El Gobierno sirio ha negado su implicación en la matanza, pero los observadores de la ONU aseguran que el Ejército usó artillería pesada contra la ciudad y consideran que la milicia progubernamental Shabiha es responsable de buena parte de las víctimas.

Pese a que tanto el régimen como la oposición aceptaron ese plan y el alto el fuego, que entró en vigor el pasado 12 de abril, la violencia persiste en Siria, donde desde el inicio de la revuelta contra el régimen dictatorial en marzo de 2011 han muertos más de 10.000 personas, según la ONU.