El máximo organismo de las Naciones Unidas para los derechos humanos emitió el viernes una severa condena a Siria por la matanza de la semana pasada de más de 100 civiles, al parecer a manos de fuerzas gubernamentales y matones allegados al régimen.

La gran mayoría de los 47 países que integran el Consejo de Derechos Humanos de la ONU avaló una resolución encabezada por Estados Unidos y naciones árabes para censurar "en los términos más enérgicos posibles semejante uso atroz de la fuerza contra la población civil" en un conjunto de aldeas conocido como Houla.

De acuerdo con una investigación preliminar de la ONU, hay al menos 49 niños menores de 10 años entre los muertos. En la masacre, al parecer familias enteras fueron ejecutadas en sus casas.

La resolución instruye a un grupo de especialistas para que realice una "investigación internacional, transparente, independiente y puntual", además de que acoge el llamado de la titular de derechos humanos de la ONU, Navi Pillay, para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas considere remitir a Siria ante la Corte Penal Internacional.

La votación constituye la condena más severa que haya recibido Siria hasta ahora en el organismo de derechos humanos de la ONU, en otra señal de que se amplía el aislamiento de Damasco en la comunidad internacional.

Sólo Rusia, China y Cuba votaron contra la resolución, mientras Ecuador y Uganda se abstuvieron. La delegación de las Filipinas estuvo ausente durante la votación.

Poco antes, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en Berlín que Moscú quiere ayudar al emisario de la ONU, Kofi Annan, para que logre "resultados positivos" e impida una guerra civil total en Siria.

Rusia, junto con China, ha evitado en dos ocasiones que Siria sea sancionada por la ONU debido a una cruenta represión del levantamiento contra el régimen del presidente Bashar Assad.

En su primera gira al exterior desde que regresó a la presidencia, Putin rechazó las afirmaciones de que Moscú esté apuntalando al régimen de Assad.

"No apoyamos a ninguna de las partes que esté generando amenazas de una guerra civil", declaró Putin a los periodistas luego de reunirse con la canciller alemana Angela Merkel.

Annan intenta salvar una tregua que consiguió hace seis semanas, que prevé un cese al fuego entre las partes. Pero el plan no ha impedido la continuación de la violencia en el conflicto sirio.

Putin y Merkel enfatizaron que era posible una solución política.

"Tengo la impresión de que nadie tiene el menor interés en una guerra civil, que debe hacerse todo para que semejante guerra sea prevenida, y que todos deben tratar de contribuir a eso", dijo Merkel.