Brian Dewhurst siempre supo que trabajaría en un circo.

El actor inglés nació en una familia de lanzadores de cuchillos, malabaristas y domadores de animales. Tuvo su debut profesional en los circos europeos a los 13 años tras aprender a hacer malabares, acrobacias, caminar en la cuerda floja y bailar en zancos en su infancia. De adulto comenzó su propia compañía de circo y entretenía a sus hijos haciendo jardinería en zancos.

Para Dewhurst, lo único inesperado de la profesión a la que ha dedicado su vida es que la gente se sorprende de que la siga ejerciendo. El célebre acróbata y payaso es el artista de mayor edad del Cirque du Soleil, el lujoso circo canadiense que actualmente tiene 22 espectáculos presentándose por el mundo. La semana pasada Dewhurst celebró su 80mo cumpleaños como lo habría hecho en cualquier otro día de trabajo: presentándose en dos funciones seguidas de "Mystere", una exploración psicodélica sobre el paso del tiempo en el hotel y casino Treasure Island de Las Vegas.

"Mi padre trabajó hasta que tenia casi 90 años, así que no me parece que esto sea raro", dijo Dewhurst a The Associated Press mientras se preparaba para su primera función en su cumpleaños. "Es simplemente un día más".

Comenzó la noche peinando su fino cabello cano de manera que se erizara, algo característico de su personaje Brian Le Petit, un payaso algo irreverente de "Mystere". Peinó sus cejas blancas, les aplicó maquillaje negro y se pintó los ojos para que se notaran en el escenario. Se puso su obligatorio traje sastre extragrande y una camiseta blanca y preparó su nariz roja de para colocársela después.

Como Le Petit, su trabajo es preparar al público para la función, molestando a la gente hasta que ríe. En su cumpleaños lanzó rosetas de maíz a los hombres, le rogó a las jóvenes que lo besaran e hizo como que le jalaba el sostén a una señora de gran tamaño.

"Es como ese tío loco que en las bodas va de una mesa a otra molestando a la gente", dijo el director artístico del espectáculo David Gómez sobre el personaje del payaso.

Como siempre hace, Dewhurst se hizo pasar por acomodador y condujo a los turistas confundidos por el teatro rumbo al escenario y después otra vez a la entrada antes de romper sus boletos en pedacitos y lanzarlos como si fueran confeti.

Cuando la función comienza Le Petit se burla de un titiritero que le pide al público que apaguen sus celulares y cámaras.

"¡Hey!", grita Dewhurst. "Podemos ver que estás moviendo los labios".

Pero en la función de su cumpleaños se dio cuenta que le estaba gritando a su hijo Nicky Dewhurst, quien también es artista del Cirque Du Soleil y había ido a visitarlo para la noche especial.

Cuando el elenco se despidió con una reverencia pidieron al público que cantara "Feliz cumpleaños" a Dewhurst mientras él los veía. Después decenas de colegas y familiares, incluyendo sus seis nietos, sorprendieron a Dewhurst con una fiesta privada en el teatro.

La familia de Dewhurst dijo que el artista no quiere abandonar los escenarios.

"Vive para esto", dijo su hija Sally Dewhurst.

Con 10 presentaciones a la semana, el trabajo de Dewhurst es demandante. Dice que se mantiene en forma haciendo ejercicio y comiendo sano. Su cuerpo es esbelto y se ve más joven que sus 80 años.

Sin embargo la edad lo ha obligado a bajar un poco el ritmo: ya no camina en la cuerda floja.