El nuevo jefe escogido para limpiar una fuerza de policía nacional hondureña salpicada por señalamientos de corrupción y participación en asesinatos fue acusado por investigadores de asuntos internos de dirigir un escuadrón de la muerte cuando era un alto oficial de la policía regional.

Un informe con 10 años de antigüedad sobre Juan Carlos Bonilla Valladares, apodado "El Tigre", resurgió en correos electrónicos de amplia distribución y un sitio web local después de que lo nombraron jefe de policía el 21 de mayo como parte de los esfuerzos del presidente Porfirio Lobo para reformar un departamento acusado de asesinatos y violaciones de derechos humanos. El informe nombra a Bonilla en relación con al menos tres asesinatos o desapariciones forzadas entre 1998 y 2002 y dijo que estaba entre varios agentes sospechosos en otros 11 casos.

Sin embargo, sólo una de las acusaciones contra Bonilla, actualmente de 46 años de edad, llevó a los cargos de asesinato, y fue absuelto en 2004. El veredicto fue ratificado por la Corte Suprema de Honduras en 2009.

Investigadores de asuntos internos no pudieron probar muchos de los casos debido a la interferencia de altos funcionarios de seguridad, dijo María Luisa Borjas, quien como jefe del departamento de asuntos internos de la policía en aquel momento firmó la investigación. Ella fue suspendida antes de terminar el informe debido a que había convocado una conferencia de prensa para quejarse de la obstrucción.

"Ibamos en ese momento con la investigación ... estaban las pruebas y los testigos ... (pero) no miraba voluntad de ninguna autoridad de realmente proceder con este caso", dijo a The Associated Press, y agregó que ella y su equipo recibieron amenazas de muerte en aquel momento.

Borjas dijo que documentó una política de matar a miembros de pandillas y sospechosos de delitos en lugar de someterlos a juicio cuando Bonilla fue jefe regional de policía a cargo de las provincias de Copán, Santa Bárbara y Ocotepeque en el oeste de Honduras. Ocupó ese cargo desde 1998 hasta septiembre de 2011. Borjas dijo que recogió descripciones de asesinatos a sangre fría en San Pedro Sula, Tegucigalpa y otras partes del país para tratar de establecer lo que ella calificó como un patrón.

En un caso, un testigo dijo que Bonilla envió un equipo de oficiales para localizar a un presunto líder de una banda de secuestradores, Angel María Romero, en diciembre de 2001.

Cuando lo identificaron, Bonilla dijo: "Ya lo tienen ... hagan lo que tienen que hacer", según un testigo citado en el informe.

El testigo, que estaba con Bonilla mientras hablaba con Romero en un teléfono celular, informó que escuchó disparos atronadores, y después Bonilla dijo: "Ya estuvo. Vamos a ver".

Llegaron a la escena para ver el cuerpo de Romero en un coche que se había estrellado contra una pared.

Bonilla, que servía como enlace entre la policía nacional y el ejército cuando Lobo lo nombró como jefe de policía de Honduras, dijo que no está concediendo entrevistas. La oficina del presidente lo apoya.

Está limpio, dijo Miguel Bonilla, portavoz de Lobo, quien dio al nuevo jefe poderes de emergencia para despedir a cualquier funcionario que no apruebe o se rehuse a una verificación de antecedentes. "(Lobo) ha visto la capacidad que él ha enseñado en su carrera... sabemos que tenemos problemas en la policía y hay que limpiarla de manera rápida".

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, quien también participó en la investigación de asuntos internos del 2002, dijo que respalda el nombramiento de Bonilla y lo calificó como el mejor mensaje que Lobo podría haber enviado en el tema de seguridad.

Después de ser absuelto, Bonilla construyó su reputación como un patriota que persiguió agresivamente a narcotraficantes en estados fronterizos y denunció a otros oficiales por corrupción y comportamiento poco ético, dijeron Custodio y otros.

"Fue juzgado y absuelto por aquel caso, es cosa juzgada y no se le puede seguir persiguiendo constantemente por algo de lo que ya ha sido declarado inocente por los tribunales", dijo Custodio.

El nombramiento de Bonilla se produce en momentos en que Estados Unidos está prestando especial atención a esta empobrecida nación centroamericana, que es un punto de transporte de drogas clave con una de las tasas de homicidio más altas del mundo. El Departamento de Estado norteamericano, que ha citado repetidamente su preocupación sobre abusos contra los derechos humanos, nombró a un asesor especial de seguridad por tres meses y el vicepresidente Joe Biden visitó el país en marzo para reiterar el apoyo estadounidense al gobierno de Lobo.

El puesto de jefe de la policía nacional se ha convertido en una puerta giratoria, con varios escándalos por presunta participación de la policía en crímenes de alto perfil.

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La periodista de The Associated Press Katherine Corcoran informó desde Tegucigalpa y Martha Mendoza desde Santa Cruz, California.