La principal organización que nuclea a las religiosas católicas estadounidenses afirmó el viernes que la reestructuración que dispuso el Vaticano de su grupo se basa en afirmaciones infundadas de una investigación fallida que ha causado "escándalo y dolor" a los creyentes.

La Conferencia de Religiosas, que representa a unas 57.000 monjas, dijo que planteará sus preocupaciones a la Congregación para la Docrina de la Fe, del Vaticano, en una reunión prevista para el 12 de junio en Roma.

En abril, esa dependencia del Vaticano completó una investigación de más de dos años con la conclusión de que el grupo adolecía de "graves problemas doctrinarios", incluso la toma de posiciones que socavan las enseñanzas católicas sobre el sacerdocio exclusivamente masculino, el matrimonio y la homosexualidad.

La junta nacional del grupo de religiosas difundió la declaración, la primera desde que la Santa Sede dispuso la reestructuración, después de una reunión de tres días.

"Los miembros de la junta concluyeron que la evaluación se basó en acusaciones infundadas y como resultado de un proceso fallido carente de transparencia", dijo la declaración. "Además, las sanciones impuestas fueron desproporcionadas a las preocupaciones planteadas y podrían comprometer su capacidad de llevar a cabo su misión".

La reprimenda del Vaticano suscitó una ola de manifestaciones de apoyo para las religiosas. Se efectuaron vigilias, protestas y jornadas de oraciones en defensa de las religiosas en varios puntos del país, incluso frente a la embajada de la Santa Sede en Washington.

"El informa ha causado escándalo y dolor en toda la comunidad eclesiástica y ha creado una mayor polarización", afirmó la junta.