El líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Sergio Guerra, consideró hoy las declaraciones del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva sobre su posible candidatura a la Presidencia en 2014 como una muestra de "arrogancia" y "desequilibrio".

Lula admitió en un programa de televisión emitido la noche de este jueves que pudiera llegar a ser candidato a la presidencia sólo si su pupila y actual mandataria brasileña, Dilma Rousseff, "desiste" de aspirar a la reelección dentro de dos años.

"No voy a permitir que un tucán (como se conoce a los políticos del PSDB) vuelva a la presidencia de Brasil", apuntó Lula, quien gobernó el país durante dos mandatos consecutivos, entre 2003 y 2011.

Según afirmó Guerra en una entrevista con la radio Estadao, Lula se ha convertido en "un hombre público que sólo dice tonterías" y sus declaraciones son "una prueba" de su talante "antidemocrático", de su "profunda arrogancia" y su "total desequilibrio".

El presidente del PSDB aseguró que su partido "no tiene ninguna pretensión de permitir o no permitir" que alguien sea presidente o candidato, pues eso "es una cuestión que deciden las personas, la sociedad y los brasileños que votan".

También sostuvo que la posición de Lula supone una "profunda descortesía" para con la presidenta Rousseff, ya que debe ser "ella" quien decida si postulará para un nuevo mandato o no.

En opinión de Guerra, "es de una arrogancia profunda que alguien se presente como la única alternativa para Brasil".

El líder del PSDB afirmó que en los últimos tiempos Lula ha hecho "lo que está a su alcance, lo que es legal y lo que es ilegal", como "haber buscado a un juez del Supremo para defender a compañeros" que "son todos criminales".

Aludió así a la denuncia del magistrado Gilmar Mendes, uno de los doce miembros del Supremo, quien acusó a Lula de ejercer presiones para postergar el juicio por un escándalo de corrupción que hizo tambalear a su Gobierno en 2005.

Por ese caso, que incluyó denuncias de sobornos a parlamentarios y financiación ilegal de campañas, el Supremo Tribunal sentará en el banquillo de los acusados a 38 políticos y empresarios vinculados a Lula y al gobernante Partido de los Trabajadores (PT).