El recuento de votos del referéndum irlandés sobre la ratificación del tratado europeo de estabilidad comenzó hoy a las 08.00 GMT, entre el temor de sus partidarios a que la baja participación del electorado haya dado opciones de victoria a los detractores.

Al cierre de los centros electorales este jueves, tras 15 horas de votación, las primeras estimaciones sugerían que la afluencia a las urnas en la consulta se situó en torno al 50 % de un censo de poco más de tres millones de irlandeses, según la televisión pública RTE.

La última vez que Irlanda rechazó un texto comunitario fue en 2008, cuando un índice de participación del 53 % impidió la ratificación del Tratado de Lisboa, aunque un año después lo aprobó en otra consulta con una afluencia de casi el 60 %.

Una vez comenzado el recuento de los sufragios de las 43 circunscripciones irlandesas, se espera que a media mañana se den ya a conocer los primeros resultados provisionales, lo que dará una idea de cuál podría ser la opción ganadora en el plebiscito del jueves.

Según fuentes de la Comisión del Referéndum, el resultado final se anunciará en el Castillo de Dublín hacia las 16.00 o 17.00 GMT de hoy, siempre y cuando no se soliciten nuevos recuentos.

A diferencia de otras consultas populares celebradas en este país, ningún medio o partido político efectuó ayer sondeos a pie de urna, aunque las últimas encuestas habían pronosticado una cómoda victoria del "sí".

El tratado de estabilidad a votación, un texto que prevé imponer estrictas políticas presupuestarias a los Gobiernos, solo precisa del apoyo de doce países miembros de la UE para entrar en vigor, por lo que el referéndum irlandés no es vinculante.

Sin embargo, el Ejecutivo de Dublín de coalición entre conservadores y laboristas ha advertido de que su rechazo dañaría su posición en la zona euro y podría provocar el descarrilamiento del rescate de la UE y el FMI a este país, cuantificado en 85.000 millones de euros.

Los detractores del texto, liderados por el Sinn Féin (antiguo brazo político del inactivo IRA) y la Alianza de la Izquierda Unida, demandan una reforma del tratado europeo firmado a principios de marzo que incluya medidas de reactivación económica, como contrapeso al rigor presupuestario.