El lunes por la mañana, la policía del condado de Miami-Dade le disparó cuatro veces por la espalda a un adolescente, quien quedó en estado crítico. El incidente suscitó más dudas sobre la violencia armada a raíz de la muerte a tiros de Trayvon Martin hace pocos meses.

Le dispararon por la espalda. Eso es cobardía. Una puñalada en la espalda

- Amalia Gregory

La policía abrió fuego contra Sebastian Gregory, de 16 años de edad, después de que este supuestamente intentara agarrar un bate de béisbol que llevaba al cinto cuando un agente le dijo que mostrara las manos.

Gregory fue trasladado a Kendall Regional Medical Center donde los médicos le extrajeron quirúrgicamente tres balas de la parte media e inferior de la espalda, pero otra continúa alojada en la médula espinal. Permanece en estado estable pero crítico, ya que varios órganos se vieron afectados, incluidos el hígado, los pulmones y el colon.

El Departamento de Policía de Miami-Dade no dio ninguna información sobre el agente que intervino en el tiroteo, salvo que hace tres años que está en la fuerza. La policía agregó que el agente se encontraba haciendo un patrullaje de rutina cuando vio que algo brilloso sobresalía de la cintura de Gregory. Dijeron que llevaba un bate metálico.

Según el Miami Herald, Aida Fina-Milian, la vocera de la policía de Miami-Dade, dijo que el agente detuvo a Gregory porque "eran las 3:30 de la madrugada; era una zona residencial y portaba un objeto brilloso".

Los padres de Gregory dijeron que la historia de la policía es demasiado imprecisa. La policía de Miami-Dade no ha emitido un informe del incidente.

"El agente le dijo a Sebastian que se eche al suelo", dijo su madre, Amalia Gregory, según el Herald. "No sabemos si se movió o hizo un ademán, pero fue en ese momento cuando el agente le disparó cuatro veces".

Los padres de Gregory estaban durmiendo cuando ocurrió el tiroteo y no sabían que el joven no estaba en la casa. Dijeron, sin embargo, que era normal que Gregory saliera a caminar por la noche y que muchos de sus amigos vivían en la zona donde ocurrió el incidente.

"Le gusta pensar mucho", dijo su hermano, Juan Gregory. "Así que sale a caminar. Lleva un bate como protección".

El martes por la noche los médicos le informaron a la familia que la cantidad de sangre de Gregory estaba llegando al nivel normal, pero que todavía no se sabía si iba a volver a poder caminar. Ha podido hablar con sus padres, pero se cansa rápidamente.

Gregory estaba recibiendo educación en el hogar por primera vez este año, pero sus padres no especificaron por qué había dejado la escuela.

La familia se encuentra en el proceso de contratar a un abogado.

“Le dispararon por la espalda. Eso es cobardía. Una puñalada en la espalda.” dijo Amalia Gregory, madre de Sebastian Gregory

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