El campeón mundial y olímpico de salto de longitud, el panameño Irving Saladino, es consciente de que en Londres no le será fácil repetir su hazaña de Pekín 2008 de ganar el oro, pero advirtió que "no es cualquiera" el atleta que logra hacerlo, y más si viene de un país como Panamá.

Saladino hizo un alto en una de sus últimas sesiones de entrenamiento en su país antes de los Juegos Olímpicos para confesar a EFE en una entrevista que es "consciente" de que esta competición marcará su futuro, por el reto de defender su título olímpico y porque, aunque ya conoce a la mayoría de sus rivales, "hay dos o tres nuevos, (y) esos son de los que hay que cuidarse".

"En los Juegos Olímpicos también juega el factor experiencia", destacó el atleta, de 29 años, y apuntó que trabaja para triunfar sin "pensar en ningún tipo de rival. Todos fuera de la pista son unos amigos", afirmó.

Saladino divide sus últimos días de preparación en Panamá en dos sesiones diarias, orientado por su entrenador, Florencio Aguilar, y tres médicos: la psicóloga deportiva Ericka Matus, la nutricionista Ivis Armién y el fisiólogo Víctor Alvear.

Se trata de estiramientos y relajación, pesas y saltos de ensayo, pero sin fatigar los músculos, máxime porque viene de una lesión en la rodilla izquierda que le fue operada en febrero pasado, detalló.

El saltador elogió el apoyo de la psicóloga Ericka Matus, de quien dijo que "ha hecho un trabajo excelente". "Me siento entusiasmado, animado para este año, nunca había tenido ese tipo de tratamiento y me siento bien", aseguró.

Este año "es especial, con ese trabajo que se ha hecho todo lo que viene va a ser mucho más fácil", argumentó el campeón.

Según Aguilar, Matus ha ayudado a Saladino a mejorar su actitud ante una gran competición como unos Juegos Olímpicos.

Respecto a superar la marca de 8,73 metros, la mejor que ha hecho en su vida profesional, en 2008 en Hengelo (Holanda), aclaró que ahora está "más concentrado" en llegar a los Juegos Olímpicos en su "mejor condición física y mental" para obtener el oro. "Ahorita mismo mentiría si dijera que tengo en mente rebasar aquella marca".

Saladino insistió en que va a Londres "consciente" de que estos Juegos van a "marcar" su vida.

"Actualmente soy el campeón olímpico y tengo la dicha de ir a defender ese título, va a ser un poco difícil, pero nunca se hace fácil (...) hay que competir para eso", añadió.

Respecto a las marcas de Bob Beamon, de 8,90 metros, conseguida en los Juegos Olímpicos de México 68 y de Mike Powell, de 8,95 metros en el mundial de 1991 en Tokio, no descartó "una sorpresa".

"Todo puede pasar en esta vida. Las sorpresas son el mayor espectáculo de cada competencia, es sólo esperar. El clima es un factor importante, Londres es un poco frío, depende del ambiente que se dé", advirtió el atleta.

Su entrenamiento en Panamá concluirá el 5 de junio para partir a los Juegos Iberoamericanos de Barquisimeto (Venezuela) y "dependiendo del resultado" participará en otras dos competiciones de la Liga de Diamante antes de recalar en Holanda, donde completará su preparación un mes antes de los Juegos.

Dirigiéndose a sus compatriotas, Saladino les pidió que apoyen incondicionalmente a todo atleta de su país, "siempre, pierda o gane", porque en Panamá se entrena "con mucho sacrificio".

"En Panamá el deporte es apoyado, pero no como en una potencia como Estados Unidos, pasa por muchas dificultades y el atleta que sale de aquí es porque tiene un don grande y hace mucho sacrificio por todo un país", apuntó.

Sobre sus aficiones, dijo que le gusta "asistir a competencias de atletismo nacional", que le encanta el béisbol, deporte que también practica, pero aseguró que lo que más le llama la atención y lo que le "relaja bastante la mente" son los automóviles modificados.

"Es algo que me apasiona", refirió Saladino, al igual que la música.

"Soy músico, practico la percusión, son facetas de mi vida que me gustan", añadió el atleta.

A sus 29 años, Irving Saladino, el primer atleta de Panamá en obtener una medalla de oro olímpica, aseguró que en el futuro espera poder dirigir el deporte de su país, "pero alejado de la política", porque no se siente cómodo "en ese ambiente".

"Como entrenador no me veo, pero sí como consejero en atletismo", dijo el saltador, quien reconoció que tampoco cree tener madera de empresario, aunque espera llegar a ser "una persona libre que trabaje por algo más que no sea por uno mismo".