La junta de accionistas de Repsol aprobó hoy la supresión de YPF de la nueva denominación de la petrolera, en una reunión en la que estuvo muy presente la expropiación del 51 % de las acciones de la compañía española aprobada en abril por el Gobierno de Argentina.

En su intervención ante la junta, el presidente de la petrolera, Antonio Brufau, subrayó la capacidad de crecimiento de la empresa sin YPF y volvió a tender la mano al Gobierno de Cristina Fernández para lograr una solución antes de continuar con una larga batalla judicial.

El pasado martes, durante la presentación del plan estratégico de Repsol, Brufau trasladó su disposición a negociar y a hacer "todo lo posible jurídicamente" para recuperar lo que les corresponde en YPF, por lo que remitió una carta a Fernández para negociar en el marco del arbitraje del Ciadi -Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones- por el 51 % expropiado.

El presidente de Repsol advirtió entonces de que el conflicto en el Ciadi se prolongará tres o cuatros años y expresó su deseo de poder encontrar una solución en ese plazo con un cambio de Gobierno en Argentina.

Hoy, Brufau insistió en que la empresa seguirá luchando para lograr el máximo valor por su participación expropiada en la argentina y agregó que la petrolera ha pasado a tener los derechos políticos de otro 6 % de YPF, un porcentaje que estaba como garantía de los préstamos con los que el grupo Petersen entró en la argentina.

El Gobierno argentino expropió a Repsol el 51 % de las acciones en YPF, con lo que la petrolera española, que controlaba un 57 % del capital de la argentina, mantuvo un 6 %. Ahora pasa a controlar el 12 % de YPF.

En el turno de intervenciones de los accionistas arreciaron las críticas y descalificaciones, algunas en un tono muy duro, contra Fernández y su decisión de nacionalizar YPF.

También hubo mensajes de apoyo y reproches a la dirección de Repsol en cuanto a la actuación de la petrolera ante la expropiación, pero también reproches a la gestión del equipo liderado por Brufau.

Especialmente dura fue la intervención de dos accionistas que cuestionaron algunos de los acuerdos alcanzados con el grupo Petersen y por los que estos adquirieron el 25 % de YPF.

En sus intervenciones, señalaron que hubo cambios en las condiciones con las que se firmó el acuerdo, por el que el grupo Petersen se reservaba una opción de compra por otro 10 % de YPF y cómo se ejecutó esta operación, que supusieron que Repsol dejara de ingresar 134 millones de dólares.

Más allá del conflicto de YPF, la junta general de accionistas, ante la que Brufau expuso el plan estratégico de la petrolera hasta 2016 y la nueva estructura directiva, dio el visto bueno a la reelección como miembros del consejo de administración de Isidro Fainé y Juan María Nin, presidente y consejero delegado de CaixaBank, respectivamente.

Además, la junta de accionistas, que levantó los blindajes sobre los derechos de voto, aprobó el denominado "dividendo flexible", que permite elegir entre recibir esta retribución en acciones o en efectivo.